Guru y Mohamed.

    Guru es una amiga del alma que desde hace años trabaja duramente en el SAMUR Social de Madrid. Es trabajadora social y pelea cada día por mantener su trabajo y por atender dignamente a las personas más necesitadas en la capital madrileña. Tanto una cosa como otra son precarias por los recortes que se han aplicado a los servicios sociales y a los derechos laborales por los diferentes gobiernos a todos los niveles.

    Guru dedica su vida a cuidarnos.

Mohamed es un amigo del alma que trabaja en un centro de salud de Andalucía. Es médico especialista en urgencias y medicina familiar y comunitaria al que le ha costado sangre, sudor y lágrimas sacarse la carrera y dejar atrás a su familia y su país de nacimiento. Hizo su especialidad en el Hospital de Mérida y ahora tiene en sus manos la salud de los niños y niñas de un pueblo sevillano.

Mohamed dedica su vida a cuidarnos.

    Guru es un torbellino de emociones, una tormenta de energía inagotable para ayudar a quienes más lo necesitan. No tiene horas ni días, ni entiende de vacaciones o días de fiesta. Cada vez que estoy con ella vengo con la pilas cargadas para seguir mi día a día.

    Mohamed me enseñó la enorme potencia de la templanza y la reflexión. El poder del análisis y la tranquilidad. Sus problemas de salud no son ningún obstáculo para seguir velando por la salud de las pequeñas grandes personas que le rodean. Cada vez que estoy con él vengo con las pilas cargadas para mi día a día.

    Guru y Mohamed son para mí dos grandes ejemplos de dignidad.

    Guru y Mohamed hacen nuestra sociedad mejor.

    Guru es gitana de piel morena.

    Mohamed es musulmán de piel morena.

Guru y Mohamed son víctimas de comentarios y actitudes racistas con más frecuencia de lo que es esperable en un país democrático.

Curiosamente la última conversación que tuve con ambos fue sobre el resultado de las elecciones andaluzas y la amenaza que supone para estas personas, que hacen de nuestro país un lugar mejor, el auge de quienes añoran el franquismo y quieren derogar la ley de memoria histórica, la ley de igualdad entre hombres y mujeres, las leyes LGTBI o endurecer las leyes contra las personas migrantes.

Yo quiero un país multicolor y multicultural que nos enriquece y nos hace crecer como persona.

Yo quiero un país con Guru y Mohamed.

    Cuando digo Guru digo Ana, Aurora, Carmen, Noelia, María, Rebeca, Silvia, Beatriz, Sandra, Gertru, Antonio, Jose Manuel, Juan Félix, Nicolás…

    Cuando digo Mohamed digo Daniela, Yeison, Diana, Abdel, Ebbaba, Spitou, Salma, Mustafa, Rita, Fatma, Sarah, Allali…

    Trabajemos duro por el país que queremos. Nos va la vida en ello.

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América.

En mi visita de este verano a El Salvador tuve la oportunidad de recorrer lugares emblemáticos del país con gente muy interesante.

Uno de los múltiples viajes que hicimos fue al Sitio Arqueológico Joya de Cerén declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1993.

Fundada a finales del siglo IV, la importancia de este lugar radica en que quedó sepultado bajo la lava de Laguna Caldera en el año 600 d.C. por lo que se mantienen en buen estado de conservación diferentes edificaciones como viviendas, edificación religiosa, etc. (ver fotos). Es conocida por ello como la Pompeya de América.

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No muy lejos de Joya de Cerén se encuentra el Sitio Arqueológico de San Andrés, pueblo agrícola fundado alrededor del año 900 a. C. abandonado hacia el año 250 d.C. por la erupción del volcán Ilopango. Hacia el siglo V fue habitado de nuevo. Las construcciones que se mantienen son simplemente espectaculares. (ver fotos).

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En la visita al Museo Nacional de Antropología (MUNA) nos encontramos con innumerables piezas de artesanía y utensilios cotidianos de alta calidad y belleza de diferentes épocas englobadas dentro de lo que llaman “etapa precolombina” o “etapa prehispánica” así como grandes murales (ver fotos) que recogen la realidad “indígena” sobre la llegada de nuestros paisanos al otro continente.

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Lo que yo ví en El Salvador es extensible a toda América, por tanto, si existían numerosas obras de arte antes de 1492, si se conservan edificaciones en Joya de Cerén que tenían diez siglos (mil años) cuando “llegamos” allí y hay poblaciones como San Andrés que datan de veinticuatro siglos (dos mil cuatrocientos años) antes del “Descubrimiento” ¿qué fue lo que descubrimos?. Si un español o española va por primera vez a Londres no lo descubre.

Los pueblos indígenas de América llevaban siglos “descubiertos” poblando aquel continente organizados en aldeas, con sus formas de convivencia, cultura, creencias, deidades, tradiciones, formas de alimentación etc.

América fue saqueada y colonizada cultural, religiosa y económicamente. Quien tiene más capacidad de destrucción siempre domina al otro. Ocurre en todos los continentes. Ocurre en África, en Asia y ocurre en Europa con los países del norte respecto al sur. Ocurre también en España donde hace años que se viene desarrollando una colonización intranacional a todos los niveles, también cultural mediante la cual el relato dominante viene impuesto por quienes tienen mayor poder de destrucción. Ocurre en Extremadura ocultando la historia real de nuestra tierra sacándola de los libros de texto.

Esos destructores de almas reflejan perfectamente lo que es el antipatriotismo. Agreden a diario a sus vecinos/as a través de sus leyes y sus medios de desinformación buscando sólo su propio beneficio.

Escribió Sánchez Ferlosio: “Dicen que la patria es un fusil y una bandera. Mi patria son mis hermanos que están labrando la tierra.

En memoria de quienes escribieron la historia con su vida.

Son simiente de libertad.

En memoria de quienes levantan el país día a día desde el anonimato.

Su nombre es patria.

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El Salvador.

Marta, Luis Alonso, Giovanni, Jasmine, Fernando, Evana, Luis, Anabel, Emerson, Brenda, Kevin, Sofi, Erik, Natalia, Rodrigo, Marielba, Ana Iris, Heriberto, Helí, Carol, Guayo, Georgina, “Santiago”… nombres que aún tengo bien presentes tras mi paso por unos de los lugares más espectaculares que he visto nunca, El Salvador.

Un país con una riqueza ambiental, étnica y cultural desbordante y al mismo tiempo tremendamente empobrecido por un puñado de familias poderosas que no han dudado en utilizar al ejército en beneficio propio provocando miles de muertes y desapariciones.

El pueblo salvadoreño amanece mucho antes que el sol se asome en el horizonte, para intentar vender sus productos hasta varias horas después de que la luna haya hecho acto de presencia.

El Salvador se reinventa cada día. Con unas profundas raíces indígenas ancladas en el tuétano de la historia trabaja duro para modelar con la suavidad de las manos que acarician el fruto de la milpa un futuro de hierro que aporte paz y prosperidad.

En mis conversaciones con algunas de las personas que antes citaba se repetían inquietudes, preguntas, temores, anhelos. Todas ellas, de diferentes edades y trayectorias, compartían su curiosidad por cuándo, por qué y cómo había surgido en España ese proyecto de transformación social que es PODEMOS, al mismo tiempo que transmitían cierto hartazgo y desilusión con los dos partidos tradicionales salvadoreños.

Me pareció vivir una especie de déjà vu, retroceder espacio-temporalmente a las grandes movilizaciones populares del 15M de 2011, de las Marchas de la Dignidad en 2014 o la Plataforma de Afectados/as por las Hipotecas.

Estas personas que compartían esas reflexiones y que se están politizando -entiéndase como pasando a poner temas políticos en sus conversaciones cotidianas- serán sin saberlo las que dentro de unos años sean protagonistas en primera persona del cambio que está bullendo en El Salvador a consecuencia de unos partidos tradicionales que no están dando de sí lo que se esperaba de ellos.

Una de esas personas me dejó escrito en un libro un fragmento de uno de los poemas del salvadoreño Roque Dalton:

El Salvador será un lindo

y (sin exagerar) serio país

cuando la clase obrera y el campesinado

lo fertilicen, lo peinen, lo talqueen,

le curen la goma histórica,

lo adecenten, lo reconstituyan

y lo echen a andar sus jóvenes.

Sin querer -creo- añadió las dos últimas palabras al párrafo de su paisano haciendo, si cabe, aún más hermosa la composición. No puedo estar más de acuerdo con la modificación involuntaria de la misma. Las/os jóvenes de El Salvador serán quienes definitivamente portarán con orgullo la bandera del nahuatl-pipil, de los pueblos indígenas, de quienes trabajan sus campos. Ellas/os serán quienes honrarán como se merece la memoria de Monseñor Romero, Elba y Celina Ramos, Rutilio Grande, Prudencia Ayala, Ellacuría, El Mozote, Perkín… La juventud salvadoreña tomará irremediablemente las riendas de su país para comenzar a poner los cimientos de un nuevo proyecto para el Pulgarcito de América.

Mientras, a este lado del Atlántico, debemos seguir trabajando duro con humildad, responsabilidad y generosidad pues están puestos sobre nosotras/os más ojos y esperanzas de lo que nos creemos.

Vamos a ello.

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