HACIENDAS BIO NO PAGA. Parte II.

Hace unos días decía por aquí que a 13 de agosto Haciendas BIO llevaba mes y medio sin pagar a sus trabajadores y trabajadoras.
Hubo alguna que otra que ni lo aceptó ni se solidarizó con las personas que estaban en esa situación difícil. Hubo quien dijo que Haciendas BIO siempre le pagaba puntualmente. Hubo quien dijo que era falso y que borrara la publicación. Hubo quien dijo que eso era cosa de la subcontrata a lo que me gustaría añadir que el propio Tribunal Supremo dice que en temas salariales la empresa principal es responsable de toda la cadena de contratas y subcontratas.
Al día siguiente la empresa pagó, no sé si habrá influido en algo pero me alegro hayan cobrado.
Para que todo quede claro en la imagen que acompaña este texto tienen pruebas de que Haciendas BIO ni paga a primeros de mes (14 agosto) ni paga un día fijo ya que en julio fue el día 18, eso sí, a los trabajadores y trabajadoras las facturas de la luz, del agua, de teléfono, la hipoteca etc les llegan con puntualidad suiza y hay que pagarlas.
Dicho esto tengo que añadir que lo que hubo fue un aluvión de mensajes (la publicación se ha compartido 1.164 veces) no sólo quejándose de los retrasos en los pagos, sino de cosas igual o más graves: registros ilegales de los coches particulares tratándoles como delincuentes, voces, insultos, horas extras sin pagar como se debe, etc y no lo digo yo, copio aquí los comentarios. Pueden comprobarlo aquí: https://www.facebook.com/permalink.php?story_fbid=692404617771768&id=100010067088234
-“mi hermana estuvo trabajando allí y le registraban al finalizar los vehículos”
– “Doy fe, he estado un mes y es el sitio más horrible que he pisado en mi vida”
– “hemos currao y a temperaturas bien altas que muchas compañeras se pusieron malas y ni las mandaron a casa les dijeron que se quedaran en la nave hasta la hora de terminar la jornada esto es vergonzoso”
– “Los encargados te tratan como si fueras una mierda y encima tienes k dar gracias k te pagan cinco euros la hora y estas trabajando… Todos los días, nos abrían el maletero como si fuéramos ladrones para ver si robábamos fruta….”
– “todos los días tener que demostrar k no soy ninguna ladrona”
– “Cuanto me alegra ver esto Dioosss!!!! A servido de algo perder el jornal de hoy.. […] Cobramos 5,40 la hora, nos quitan la peonada si terminamos media hora antes, los cuartos de hora que damos de mas no los pagan, nos dan de baja a final de mes y pfff mil historias par@ no dormir y encima amenazados cada dos por tres”
– “Me trataron super mal nadie te explicaba nada, todo eran voces y cuando decian algo era niñaaaa mover las manos que si no ya sabeis donde está la pueeertaaaa!! […] Llevo mas 10 años trabajando en fábrica y te puedo decir que es el peor sitio en el que e trabajado!!!!!! El peor!!! Mal educados!! Mal hablados!!!! Y negreros!! Echamos 14 horacas y me pagaron poco mas de 50 euros!! Eso donde se ha visto? Yo en NINGÚN sitio!!”
– “En los concejiles estuve yo y desde el día 1 eran voces, amenazas con echarnos… Decian que ibamos allí a tocarnos los cojones y conseguir el jornal, encima con un mínimo de árboles que te exijian y si no lo conseguias te decian que te echaban!! En na que pude bien que los dieron por el culo!! No se puede estar en la carcel y con miedo!!

Así mismo, por privado tres personas diferentes me aseguran que:
– “tienen a los trabajadorxs como los recogedores de algodón de Alabama”
– “hoy se les ha olvidado llevarles agua y las han tenido 8 horas trabajando sin agua”
– “aquello parece un campo de concentración

Tengo que decir que no he copiado las palabras más fuertes y debe quedar claro que no es algo puntual ya que, entre otras muchas personas, me escribieron el 18 de agosto desde Almería porque habían visto la publicación y querían decirme que allí aún no había cobrado a 18 de agosto.

Creo que aquí hay material suficiente para que actúen las organizaciones competentes.

Estamos a finales de agosto y se acerca la fecha de pago.
Bienaventuradas aquellas que cobren puntualmente porque llenarán a tiempo el frigorífico.

¡¡Comparte!!
¡¡Que llegue hasta donde tenga que llegar!!

 

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Pueden verlo en Facebook:

 

 

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HACIENDAS BIO NO PAGA. Parte I.

HACIENDAS BIO, que acapara portadas por su supuesta innovación en la producción utiliza con sus trabajadores y trabajadoras las medidas más retrógradas.
Esta empresa que facturó el año pasado 30 millones de euros y recibe cuantiosas ayudas públicas de la Junta de Extremadura lleva un mes y medio sin pagar a los trabajadores y trabajadoras de Guareña y alrededores que están trabajando a 40 grados.
Hoy se han puesto en huelga y han dejado allí las sandías para que las recojan, si quieren, estos empresarios que reciben numerosos premios por el territorio nacional.
Levantan sus fortunas sobre las costillas de estos trabajadores y trabajadoras amenazando a las mujeres, como han hecho hoy, con que si hacen huelga las echan a todas a la calle.

¡Que se entere el mundo!

¡Comparte esto para que no pasen un día más sin cobrar!
¡Trabajadores y trabajadoras, uníos y luchad por lo que es vuestro!

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Lo pueden ver en Facebook:

 

Aquí pueden ver la segunda parte: HACIENDAS BIO NO PAGA. Parte II:

https://eugenioromeroborrallo.com/2018/08/26/haciendas-bio-no-paga-parte-ii/

La esperada entrevista con mi vecina Paca.

Estamos hechos de historias” decía Eduardo Galeano y aquí rescato una historia que nos hace, nos construye como personas, nos enraíza a la tierra, nos da fuerzas para seguir adelante nutriéndonos de la experiencia de quienes estuvieron aquí antes que nosotras. La historia de mi vecina Paca.

Su historia es la de cientos de miles de hombres y mujeres que nacieron en el primer tercio del siglo XX y sufrieron la violencia y las consecuencias del golpe de estado militar franquista de 1936.

Estas personas, como ella, tienen una edad muy avanzada por lo que no podemos permitir que sus historias se pierdan porque es la historia de nuestros pueblos. Siguiendo esta filosofía me dispuse a organizar una entrevista, una charla con mi vecina Paca y mi amigo Jose (J.A. García Farrona) que es quien me avisó de que ella se mantenía lúcida a pesar de sus 91 años. Y que no lo debíamos dejar ir mucho más tiempo.

No era más que una recogida de testimonios de personas que vivieron uno de los momentos más duros de la historia de nuestro país. Una de las herramientas más potentes para dar luz a vivencias intencionadamente escondidas. Por supuesto que no éramos los primeros en hacerlo en el pueblo. Ya mi hermano Juan junto a otros amigos como Rubén y Alfredo hicieron un trabajo excelente hace años con Justo Gallardo nacido en 1917, Adriano Redondo (1928) y mi vecino, Diego Carrasco (1925) que te ilumina el corazón cada vez que te lo encuentras por nuestra calle Bronca. Fruto de ese trabajo grabaron el documental TESTIMONIOS: Recuperación de la Memoria Histórica que debería ser de obligado visionado en los colegios e instituto del pueblo. Cada guareñejo o guareñeja debería tener una copia.

En el caso de Paca todo era sencillo, como ella, como su casa, como su vida, una mujer alegre y de confianza con la que sería muy fácil entablar esa conversación que recogiera su vida aunque no fuera en profundidad.

La entrevista fue íntima, amena, luminosa. Con un café en la mano me puse a escuchar atentamente.

Ella nació en el año 1925. Eran cinco hermanos, incluida ella. Siendo aún una niña se vio obligada a huir de la barbarie abandonando su casa y todas sus pertenencias. Por el Camino del Puerto avanzaron hasta llegar a Ciudad Real donde pasaron la guerra.

Una vez terminada ésta, cuando quisieron volver a Guareña, fueron testigos de cómo todas sus pertenencias habían desaparecido. Sus sillas, sus ropas de cama, ajuares, etc habían sido robadas. Las vecinas les decían: “Emilia, (Emilia era su madre) vuestras sábanas las tiene la fulanita y vuestras sillas la beltranita” y efectivamente, asomándose por una tapia podían ver sus sábanas tendidas al sol además de soportar las burlas de quienes tenían sus sillas buenas mientras ellos tenían que sentarse en el suelo.

Al poco de finalizar la guerra los franquistas vinieron a buscar a sus hermanos. Se los llevaron a la cárcel y se ensañaron con uno de ellos en especial, su hermano Inocente. Le quedaron baldao a base de palizas. Solía decir a sus amigos: “cabrones estos, cómo me han quedao“.

Emilia se vio obligada a buscarse la vida para sacar adelante a su familia y se dedicó a vender carbón. Una de las cosas que recordaba Paca eran las manos de su madre siempre negras por el carbón. Movida por el hambre, siendo aún muy pequeña, no tardaría en buscar un trabajo para poder comer, literalmente, porque empezó a cuidar a una niña a cambio de un plato de comida.

Trabajaba para la familia Barea que tenían una tienda en la calle Pajares, traseras de Falange. Allí no tardarían en encomendarle más tareas, algunas duras como ir con un cántaro y un cubo a la noria a por agua para comer y cocinar. Todo a cambio de algo que poder llevarse a la boca aunque en realidad ni se lo comía ya que el pan y algunas viandas que podía esconderse se las llevaba a sus hermanos para que pudieran comer, eso sí, con la precaución de no ser vista por sus señoritos/as ya que estaba terminantemente prohibido coger alimentos.

Así, a base de mucho sacrificio la familia pudo tirar para adelante y reponer en casa los bienes y pertenencias que les robaron.

Más adelante se casó y se vino a vivir a la calle Bronca. Tuvo dos hijos, uno de ellos Jose Mari el panadero, vive muy cerca de ella, siempre pendiente de su madre. Ya escribí en otra ocasión sobre la antigua tahona del barrio San Ginés en la que trabajaba él y que perfumaba todo el barrio y el colegio con un irresistible olor a pan recién hecho.

La vida de mi vecina Paca, en definitiva, es una vida dura, muy dura. Tuvo que irse para volver y empezar de cero. Sólo su fuerza y su dignidad le permitieron salir adelante.

La vida de mi vecina Paca se merece mucho más que este artículo, quizá grabarla en vídeo para proyectarlo en público pero… eso ya no podrá ser. La esperada entrevista con mi vecina Paca nunca se produjo. Ya me avisó mi amigo Jose. Nuestros quehaceres cotidianos nos hicieron posponerla y Paca no aguantó. Murió quince días antes de cumplir 92 años (el pasado mes de junio). Aún así todos los datos biográficos que he dado son reales. Los aportó mi vecina Teo que la escuchó hablar a veces sobre ello.

No cometáis mi error. Hablen, graben, canten, dibujen, cuenten su historia, no hay un segundo que perder, sino otros la contarán por ustedes.

Con este escrito quiero hacer un homenaje a mi vecina Paca, que bien podrían haber sido mis vecinas Manuela o María Antonia, mujeres admirables a las que no pondrán una calle con su nombre ni darán una Medalla de Extremadura pero que son motivo de orgullo y ejemplo a seguir porque hicieron lo más difícil en los tiempos más difíciles. Resistieron, se levantaron y siguieron adelante. Vencieron. Vencieron porque el franquismo era muerte y silencio y ellas vivieron y su historia vence hoy al silencio.

“Para que no se queden con toda la luz.

Para que la última palabra no sea la de ellos.”

 

Paca, Adriano, Manuela, Justo, María Antonia, Diego…

Su nombre es patria.

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