Premio Fancinegay, así no.

Compruebo con estupor cómo el Fancinegay – Festival Internacional de Cine LGBT de Extremadura no sólo proyecta en varios pueblos y ciudades de Extremadura, sino que además premia a la película “Carmen y Lola”.

No me creo que el jurado de los premios fuera ajeno a las manifestaciones que diferentes colectivos feministas gitanos así como gitanas a título particular han venido realizando desde el estreno de la película en el Festival de Cannes.

Me consta que algún colectivo extremeño se ha puesto en contacto, por ejemplo, con la Asociación de Gitanas Feministas por la Diversidad para conocer su opinión pero parece que el jurado no lo ha tenido en cuenta.

Me cuesta entender cómo un colectivo oprimido fomenta, difunde y premia estereotipos que aplastan y denigran a otro colectivo oprimido.

Sólo podremos avanzar si vamos juntos y juntas de la mano.

Amigos y amigas, así no.

Os lo cuentan ellas, que saben más que yo:

Vetadas Gitanas Feministas por la directora de “Carmen y Lola”. https://www.gitanasfeministas.org/comunicados/vetadas-gitanas-feministas-por-la-directora-de-carmen-y-lola/

La directora Arantxa Echevarría veta a gitanas feministas en la proyección de su película. https://www.elsaltodiario.com/pueblo-gitano/arantxa-echevarria-directora-de-carmen-y-lola-veta-gitanas-feministas-pelicula

Las gitanas no achantamos la muí. https://www.gitanasfeministas.org/intervenciones/las-gitanas-nos-achantamos-la-mui/

Una polémica como pretexto para hablar de feminismo gitano y romaní. http://www.pikaramagazine.com/2018/09/desfem-feminismo-gitano/

‘Carmen y Lola’, o el cine antropayológico. http://www.pikaramagazine.com/2018/09/carmen-y-lola/

El concepto epistémico de paya retestiná: o de cómo “Carmen y Lola” pisotea a las mujeres gitanas e invisibiliza nuestras luchas. https://afrofeminas.com/2018/05/09/el-concepto-epistemico-de-paya-retestina-o-de-como-carmen-y-lola-pisotea-a-las-mujeres-gitanas-e-invisibiliza-nuestras-luchas/

El concepto epistemológico de Paya Retestiná II. Carta abierta a Arantxa Echevarría. https://afrofeminas.com/2018/06/11/el-concepto-epistemologico-de-paya-retestina-ii-carta-abierta-a-arantxa-echevarria/

carmen y lola

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La primera vez que te engañan es culpa suya. La segunda vez es culpa tuya.

Llevo unos dos años denunciando tanto en los Plenos como en las Comisiones de la Asamblea de Extremadura las mentiras de la Junta en torno al tema más sensible de nuestra tierra, el empleo. Es la herramienta que han utilizado históricamente para someter conciencias y comprar voluntades (y votos).

En el mes de abril escribí en la prensa regional el artículo “Vara, el timo de la estampita” que pueden consultar aquí en su versión corta o aquí en su versión extendida. Ahí repasaba algunas de las principales promesas de empleo realizadas por la Junta y que se han quedado en nada, puro humo.

Algunas de las promesas que recogía estaban en torno a los empleos que iban a generar las plantas de energías renovables proyectadas en nuestra región. Entre ellas destacaba la de Usagre-Hinojosa, anunciada como la megaplanta fotovoltaica más grande de Europa para la que prometían entre 800 y 1.000 empleos en su construcción y 70 una vez en funcionamiento. En diferentes debates le he dicho tanto al presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, al exconsejero de Energía, José Luis Navarro o a su sucesora y exDirectora General de Energía, Olga García, que este tipo de instalaciones no generan tanto empleo por lo que les rogaba que no engañaran a los extremeños y extremeñas.

Hoy se ha hecho pública la oferta de empleo para la fase de construcción de esa planta que pueden consultar aquí y que no ocupa ninguna de las portadas ni minutos en radio y TV que ocupó la promesa inicial. Como ya adelanté, se ha quedado reducida a 122 puestos de trabajo de entre 14 a 16 meses. Aquellos que creyeran que la planta iba a resolver la vida a 800 o 1.000 vecinos y vecinas de la zona se han dado de bruces con la realidad anunciada. Prácticamente una décima parte de lo prometido.

Despues de 32 años de PSOE en Extremadura tenemos una rica tierra que se desangra condenando a la población al paro y a la emigración.

La primera vez que te engañan es culpa suya. La segunda vez es culpa tuya.

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Lo que CHG no te cuenta sobre el contrato de aprovechamiento del camalote.

Hace unos días escribía este artículo sobre la problemática del camalote en el río Guadiana https://www.elsaltodiario.com/ecologia/camalote-coloniza-guadiana en el que hablaba de algunas de las causas que han favorecido su explosión demográfica y resaltaba la importancia de no generar dependencias económicas ni laborales en su extracción porque podría contribuir a perpetuar el problema debido a intereses particulares.

Hoy conocemos por nota de prensa https://www.chguadiana.es/sites/default/files/2018-10/31.10.18%20Licitaci%c3%b3n%20aprovechamiento%20camalote.pdf que la Confederación Hidrográfica del Guadiana (CHG) ha sacado a licitación el contrato de “aprovechamiento para su destrucción de Eichhornia crassipes (camalote) en el río Guadiana” y hay algunas cosas que no dice. Ya el propio nombre del contrato deja claro que la empresa que licite se va a aprovechar de la destrucción de la planta que se recoja.

En el segundo párrafo informa de que la empresa interesada podrá aprovechar el camalote que se extrae del río Guadiana, extracción que en estos momentos está llevando a cabo la UME y TRAGSA.

Continúa diciendo que “en ningún caso se realizará la comercialización de la planta” descartando así, a priori, intereses económicos en este proceso. Lo cierto es que el propio Pliego de bases para la enajenación del “Aprovechamiento para su destrucción de Eichhornia crassipes en el río Guadiana https://contrataciondelestado.es/wps/wcm/connect/f2f08d2e-65e6-467c-aa24-8bb4cf489ce7/DOC201810241421103%2BPPT.pdf?MOD=AJPERES&attachment=true&CACHE=NONE&CONTENTCACHE=NONE”,”2″,”N incluye diferentes referencias a legislación estatal y europea según la cual las especies exóticas o invasoras como el camalote no se pueden comercializar. Sin embargo CHG alega que se acoge a las excepciones incluidas en esa legislación para el uso comercial de estas especies cuando se trate de estrategias para la erradicación, control poblacional o contención de dichas especies. Parece, por tanto, que el pliego contradice la nota de prensa y CHG sí va a comercializar el camalote.

    Pero es más, el “Pliego de cláusulas administrativas particulares del contrato administrativo especial para el aprovechamiento para destrucción de eichhornia crassipes en el río Guadiana. https://contrataciondelestado.es/wps/wcm/connect/9f4d2eff-7e5f-49c2-98f9-c16fcc02c61d/DOC201810241032562%2BPCAP%2BAPROVECHAMIENTO%2BCAMALOTE%2BCSV.pdf?MOD=AJPERES&attachment=true&CACHE=NONE&CONTENTCACHE=NONE”,”3″,”N especifica que el importe mínimo del contrato de cada lote por tres años tendrá una cuantía fija de 5.000€/año (15.000€) más una parte variable de 30.000 toneladas/año por una cuantía mínima de 0,10€/tonelada, es decir, un mínimo de 3.000 €/tonelada y año (9.000€). Por tanto el contrato de tres años por cada lote sale por 24.000 € sin IVA, 29.040€ con IVA. Como hay dos lotes (Villanueva de la Serena-Mérida y Mérida-Badajoz) la CHG ingresará 58.080 € por esos tres años con posibilidad de prórroga dos años más, lo que asciende a un total de 96.800€.

    Lo interesante de estos datos es la parte variable que se oferta por un precio mínimo de 10 céntimos por tonelada, pero que puede ser mayor según lo que ofrezca la empresa que se quede con el contrato. El pago de esa parte variable se deberá hacer cada año de forma semestral al precio por tonelada que se establezca finalmente, eso a todas luces parece una venta o comercialización de camalote, aunque la nota de prensa de Confederación intente ocultarlo. Es conveniente recordar que la UME ha extraído 5.000 toneladas en la primera semana de trabajo si bien es cierto que la cantidad de planta en el río se irá reduciendo y se espera que continúe siendo así siempre y cuando no haya intereses opuestos a que la planta desaparezca.   

Lo cierto es que esa nota no aclara si el impedimento de comercializar es para CHG o para la empresa adjudicataria, en este último caso si bien la empresa no comercializa directamente el camalote si que vende el producto final que obtiene ya sea biogás, biomasa, pellet, celulosa etc por tanto hay que volver a recalcar que de esta forma se crean muchos intereses particulares para que nunca deje de haber camalote en el Guadiana y así nunca se acabe el negocio.

    Lo que tampoco incluye la nota de prensa es que la empresa adjudicataria no sólo aprovechará la planta que extraiga CHG, sino que también podrá “proceder a la extracción directa de planta del agua al objeto de aumentar la cantidad de camalote a procesar, dentro del contexto de su erradicación” de esta forma todo el ciclo, con la supervisión de CHG, queda en manos de la empresa.

En definitiva, si una empresa accede al contrato es porque le interesa y pretenderá que el suministro de materia prima se alargue lo máximo posible. La responsable de ello es Confederación Hidrográfica del Guadiana que permite que se haga negocio con una catástrofe ecológica y ambiental.

    Habrá que hacer seguimiento a la evolución de este problema durante los próximos 3-5 años en los que se desarrollará este contrato.

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Camalote. Las cartas encima de la mesa.

Artículo publicado en versión resumida el 10/10/2018 en El Salto Extremadura

Leía hace unos días en un diario regional una noticia en la que dos biólogas y un biólogo hablaban sobre la presencia del camalote en el Guadiana. Planteaban que la llegada de esta planta invasora a nuestro río podría haber sido a través de importación “por su valor decorativo a países europeos” y que “pudieron lanzar al río ejemplares después de haberlos disfrutado en sus casas”, también que “pudo llegar a través de una empresa que trabajó en la provincia después de haber desarrollado su tarea en Brasil y que podría haber traído las semillas en las máquinas o hasta en las botas de los empleados”.

En resumen, una noticia muy somera y poco clarificadora que no entra al fondo del asunto. La sociedad extremeña se merece que pongamos las cartas encima de la mesa sobre el cómo, cuándo y porqué nuestro Guadiana ha sido colonizado por esta planta originaria de la cuenca del Amazonas.

    Sobre la llegada de la planta a nuestras latitudes poco se puede añadir a lo expuesto anteriormente. Después de 15 años en nuestros ríos hay pocas certidumbres sobre cómo llegó y todas las posibilidades son creíbles, incluso la llegada en máquinas o calzado de empresas que trabajaron en latinoamérica ya que las semillas pueden conservar su capacidad germinativa entre 5 y 20 años (1), lo que da una idea de la gran potencia de dispersión que tiene esta planta y la dificultad para su eliminación.   

Una vez que llega aquí la planta o la semilla podría morir, pero ¿a qué se debe su tremenda proliferación?.

Los datos sobre la presencia del camalote en el Guadiana se remontan a 2002-2003 en la desembocadura del Zújar en el Guadiana. Requiere para su germinación grandes oscilaciones de temperatura y condiciones de alta iluminación, características propias de nuestra tierra y contra las que poco podemos hacer más allá de intentar mitigar el cambio climático que acelera estos procesos. Para su explosión poblacional el camalote necesita agua con un alto contenido de nutrientes como nitrógeno, fósforo y potasio que abundan en el Guadiana procedente principalmente de la contaminación derivada de la agricultura y las deficiencias en la depuración de aguas residuales.

Ya en el año 2005 Greenpeace alertaba de que el tramo extremeño del Guadiana era el más contaminado. En su estudio La calidad de las aguas en España. Un estudio por cuencas (2) afirman que el 88’26% del agua de la cuenca del Guadiana es de uso agrícola y ganadero y el 11’74% de uso urbano. Aseguran que “el deficiente grado de depuración de las aguas residuales, la degradación de las orillas y riberas, la alteración del cauce por embalses y la extracción de áridos son algunas de las causas del mal estado del río Guadiana. A ello se suman la contaminación de los acuíferos por nitratos y el uso de sustancias químicas como los plaguicidas.” Añaden que “los excedentes de riego en zonas agrícolas aportan nitratos, fosfatos (procedentes de fertilizantes) y pesticidas a las aguas superficiales y subterráneas. […] El propio Plan Hidrológico del Guadiana, del año 1995, afirmaba que el 24% de los embalses de la cuenca se encontraban ya eutrofizados y el 13,8 % hipereutrofizados. Los más afectados son los embalses de Marisánchez, Alange y Nogales. […] Los excedentes de riego cargados de fertilizantes y pesticidas afectan gravemente al conjunto de las aguas (superficiales y subterráneas), especialmente aguas abajo de Ciudad Real. Así, el 24% de las aguas embalsadas presentan problemas de eutrofización y el 79% de los acuíferos tiene niveles de nitratos por encima de los 50 mg/l. Los acuíferos más afectados son: Lillo-Quintanar, Mancha Occidental, Ciudad Real, Campo de Montiel, Vegas altas y Vegas Bajas.

Entre las malas prácticas de las administraciones subrayan: “la revisión del “Plan General Municipal de Ordenación Urbana de Badajoz” aprobado el pasado 19 de marzo de 2005. Este plan permitirá la ocupación de parte de la zona de policía del Guadiana a su paso por la ciudad, la canalización de importantes tramos del río, la eliminación de la vegetación natural del río y el aumento de presión sobre la zona, lo que provocará la pérdida del hábitat de muchas especies (196). La zona afectada, además, fue declarada en 1989 como suelo no urbanizable de protección urbanística. Sin embargo, de nuevo, los intereses económicos se imponen a costa del medio ambiente.”

En el Informe preliminar de evaluación de daños ambientales de Eichornia crassipes en la cuenca del Guadiana (3) (diciembre 2017) la CHG y el Ministerio afirman queel desarrollo de la agricultura en la zona de actuación conlleva la utilización de fertilizantes que, con el retorno del agua al río Guadiana, son causa de un apreciable enriquecimiento en nutrientes […] El tramo medio del Guadiana, y concretamente la zona donde se extiende el camalote, se encuentra afectada por otros factores impactantes. La mayoría de ellos llevan ejerciendo su efecto sobre los valores naturales de la cuenca desde antes que se detectara por primera vez esta planta invasora. Entre estos impactos se encuentran la contaminación de las aguas […]”

¿Por qué se han excluido estas cuestiones del debate? ¿Cuál es la responsabilidad de las diferentes administraciones en el estado actual de las aguas del Guadiana?  

La actuación por parte de la Junta de Extremadura, ayuntamientos y Confederación Hidrográfica del Guadiana (CHG) ha sido irregular desde entonces. Elías D. Dana (4) afirma esto que “en su día se le permitió proliferar en ciertos puntos del Guadiana a su paso por Extremadura y experimentó una explosión poblacional que la condujo a ocupar una extensa lámina de agua”.

La reducción de la presencia del camalote está ligada, por tanto, a la urgente depuración de las aguas que vierten al Guadiana y en ese sentido la biodepuración se postula como una posibilidad eficiente y madura en nuestra tierra. El cambio hacia modelos agrarios más sostenibles y menos agresivos es otra de las cuestiones que no se pueden excluir de este debate si queremos hablar en serio de reducir la extensión de esta planta invasora.

La Junta y CHG están llevando a cabo acciones de eliminación mecánica de la planta a través de TRAGSA o la UME en época de mayor proliferación de la misma pero si la planta ha podido llegar en maquinaria o calzado de empresas que han trabajado a 7.500 kilómetros del Guadiana es lógico pensar que esas máquinas y operarios están contribuyendo a la dispersión de la misma teniendo en cuenta que el camalote se reproduce activamente tanto por semilla como asexualmente (estolones, fragmentación de plantas) y que puede ser dispersada por las aves.

Así mismo se ha optado por desembalsar agua en diferentes tramos del río para vaciarlo y facilitar la extracción de planta. En ese caso las semillas se depositan en el fondo del cauce donde pueden esperar hasta 20 años para volver a germinar y reproducirse además de poder hacerlo a través de fragmentos de plantas que queden en el curso del río.

Es por el estado del Guadiana y por las cualidades propias de la planta por lo que a día de hoy debemos eliminar del debate la erradicación de la misma. La solución debe pasar por la investigación ya que ni la extracción mecánica ni la aplicación de productos químicos ni la lucha biológica parecen fiables aparte de los perjuicios que producirían en la flora y fauna acuáticas así como para la pesca y otras actividades de ocio acuáticas.

También sería peligro establecer vínculos económicos y laborales con la presencia de esta plaga pues podría contribuir a su perpetuación en nuestras aguas por intereses particulares.

En definitiva, las diferentes administraciones de uno y otro signo se tiran la pelota continuamente pero lo cierto es que para tratar el tema de forma seria deben acometer actuaciones de calado en todo el curso del río mucho más allá de la simple retirada de la planta.

Bibliografía:

1.- Sanz Elorza, Mario/Dana Sánchez, Elías D./Sobrino Vesperinas, Eduardo. Atlas de las plantas alóctonas invasoras en España.

2.- La calidad de las aguas en España. Un estudio por cuencas.

3.- Especies Vegetales Invasoras en Andalucía. Elías D. Dana 2004 – 2006 (pág 120)

4 .- Informe preliminar de evaluación de los daños ambientales de Eichhornia crassipes

 

43669112_727959537549609_5650036122202406912_o en la cuenca del Guadiana. Diciembre 2017.   

HACIENDAS BIO NO PAGA. Parte II.

Hace unos días decía por aquí que a 13 de agosto Haciendas BIO llevaba mes y medio sin pagar a sus trabajadores y trabajadoras.
Hubo alguna que otra que ni lo aceptó ni se solidarizó con las personas que estaban en esa situación difícil. Hubo quien dijo que Haciendas BIO siempre le pagaba puntualmente. Hubo quien dijo que era falso y que borrara la publicación. Hubo quien dijo que eso era cosa de la subcontrata a lo que me gustaría añadir que el propio Tribunal Supremo dice que en temas salariales la empresa principal es responsable de toda la cadena de contratas y subcontratas.
Al día siguiente la empresa pagó, no sé si habrá influido en algo pero me alegro hayan cobrado.
Para que todo quede claro en la imagen que acompaña este texto tienen pruebas de que Haciendas BIO ni paga a primeros de mes (14 agosto) ni paga un día fijo ya que en julio fue el día 18, eso sí, a los trabajadores y trabajadoras las facturas de la luz, del agua, de teléfono, la hipoteca etc les llegan con puntualidad suiza y hay que pagarlas.
Dicho esto tengo que añadir que lo que hubo fue un aluvión de mensajes (la publicación se ha compartido 1.164 veces) no sólo quejándose de los retrasos en los pagos, sino de cosas igual o más graves: registros ilegales de los coches particulares tratándoles como delincuentes, voces, insultos, horas extras sin pagar como se debe, etc y no lo digo yo, copio aquí los comentarios. Pueden comprobarlo aquí: https://www.facebook.com/permalink.php?story_fbid=692404617771768&id=100010067088234
-“mi hermana estuvo trabajando allí y le registraban al finalizar los vehículos”
– “Doy fe, he estado un mes y es el sitio más horrible que he pisado en mi vida”
– “hemos currao y a temperaturas bien altas que muchas compañeras se pusieron malas y ni las mandaron a casa les dijeron que se quedaran en la nave hasta la hora de terminar la jornada esto es vergonzoso”
– “Los encargados te tratan como si fueras una mierda y encima tienes k dar gracias k te pagan cinco euros la hora y estas trabajando… Todos los días, nos abrían el maletero como si fuéramos ladrones para ver si robábamos fruta….”
– “todos los días tener que demostrar k no soy ninguna ladrona”
– “Cuanto me alegra ver esto Dioosss!!!! A servido de algo perder el jornal de hoy.. […] Cobramos 5,40 la hora, nos quitan la peonada si terminamos media hora antes, los cuartos de hora que damos de mas no los pagan, nos dan de baja a final de mes y pfff mil historias par@ no dormir y encima amenazados cada dos por tres”
– “Me trataron super mal nadie te explicaba nada, todo eran voces y cuando decian algo era niñaaaa mover las manos que si no ya sabeis donde está la pueeertaaaa!! […] Llevo mas 10 años trabajando en fábrica y te puedo decir que es el peor sitio en el que e trabajado!!!!!! El peor!!! Mal educados!! Mal hablados!!!! Y negreros!! Echamos 14 horacas y me pagaron poco mas de 50 euros!! Eso donde se ha visto? Yo en NINGÚN sitio!!”
– “En los concejiles estuve yo y desde el día 1 eran voces, amenazas con echarnos… Decian que ibamos allí a tocarnos los cojones y conseguir el jornal, encima con un mínimo de árboles que te exijian y si no lo conseguias te decian que te echaban!! En na que pude bien que los dieron por el culo!! No se puede estar en la carcel y con miedo!!

Así mismo, por privado tres personas diferentes me aseguran que:
– “tienen a los trabajadorxs como los recogedores de algodón de Alabama”
– “hoy se les ha olvidado llevarles agua y las han tenido 8 horas trabajando sin agua”
– “aquello parece un campo de concentración

Tengo que decir que no he copiado las palabras más fuertes y debe quedar claro que no es algo puntual ya que, entre otras muchas personas, me escribieron el 18 de agosto desde Almería porque habían visto la publicación y querían decirme que allí aún no había cobrado a 18 de agosto.

Creo que aquí hay material suficiente para que actúen las organizaciones competentes.

Estamos a finales de agosto y se acerca la fecha de pago.
Bienaventuradas aquellas que cobren puntualmente porque llenarán a tiempo el frigorífico.

¡¡Comparte!!
¡¡Que llegue hasta donde tenga que llegar!!

 

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Pueden verlo en Facebook:

 

 

HACIENDAS BIO NO PAGA. Parte I.

HACIENDAS BIO, que acapara portadas por su supuesta innovación en la producción utiliza con sus trabajadores y trabajadoras las medidas más retrógradas.
Esta empresa que facturó el año pasado 30 millones de euros y recibe cuantiosas ayudas públicas de la Junta de Extremadura lleva un mes y medio sin pagar a los trabajadores y trabajadoras de Guareña y alrededores que están trabajando a 40 grados.
Hoy se han puesto en huelga y han dejado allí las sandías para que las recojan, si quieren, estos empresarios que reciben numerosos premios por el territorio nacional.
Levantan sus fortunas sobre las costillas de estos trabajadores y trabajadoras amenazando a las mujeres, como han hecho hoy, con que si hacen huelga las echan a todas a la calle.

¡Que se entere el mundo!

¡Comparte esto para que no pasen un día más sin cobrar!
¡Trabajadores y trabajadoras, uníos y luchad por lo que es vuestro!

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Lo pueden ver en Facebook:

 

Aquí pueden ver la segunda parte: HACIENDAS BIO NO PAGA. Parte II:

https://eugenioromeroborrallo.com/2018/08/26/haciendas-bio-no-paga-parte-ii/

El último racismo razonable: el antigitanismo. Carta abierta a todas las personas con responsabilidades orgánicas o institucionales en PODEMOS.

Un amigo sudanés, médico, al que le ha costado sangre, sudor y lágrimas llegar hasta donde está, me decía una noche con toda la tranquilidad de una persona que ha vivido mucho, que los compañeros y compañeras de verdad son aquellas que te dicen cuándo te equivocas, con franqueza y sinceridad.
Por eso, desde el compromiso y la lealtad, les comparto este texto fruto de la reflexión conjunta con mi hermana María José Jiménez Cortiñas y que he enviado tanto al Consejo Ciudadano Estatal de PODEMOS como al Consejo Ciudadano extremeño y demás cargos del partido con email conocido.
Porque no conozco ni tengo el contacto de todas las personas a las que va dirigida te agradezco, a tí que lo estás leyendo, la difusión del mismo.
Sin miedo a la libertad, vamos a cruzar el puente.

 

CARTA ABIERTA A TODAS LAS PERSONAS CON RESPONSABILIDADES ORGÁNICAS O INSTITUCIONALES EN PODEMOS.

            A tí, por tus responsabilidades dentro del partido, te hago llegar estas palabras urgentes surgidas tras diferentes conversaciones con una hermana gitana. Pude ver el miedo en sus ojos, la angustia, la impaciencia, la rabia, el coraje y la dignidad. Ella hablaba también por boca de su madre. Por boca de su pueblo.

EL ÚLTIMO RACISMO RAZONABLE: EL ANTIGITANISMO.

            La expulsión de una niña gitana en Francia mientras iba de excursión con su instituto en el año 2013 fue ordenada por el ministro de interior socialista Manuel Valls, que se postula ahora como candidato de Ciudadanos para la alcaldía de Barcelona. Por su parte el ministro de interior italiano Matteo Salvini ha anunciado la elaboración de un censo de gitanos/as y su deportación inminente, algo que a pesar de ser ilegal, ya fue aprobado por el gobierno de Berlusconi en 2008. Aún más cerca, en España, las actitudes antigitanas son mucho más frecuentes de lo que nos pudiera parecer. Baste como ejemplo la concejala socialista expulsada de su partido tras comentarios racistas. Y es que el antigitanismo es un tipo de racismo institucional que es ejercido, consentido, apoyado y hasta razonado por las instituciones y sus estructuras.

El antigitanismo en España ha bebido de más de 230 leyes antigitanas. En nuestro país ya hubo censo de gitanos tan antiguos como la propia idea de España. La prohibición de movilidad, las órdenes de asentamiento o las expulsiones ordenadas por los Reyes Católicos trajeron como consecuencia uno de los episodios más racistas en la historia de los gitanos y las gitanas en este país, la Gran Redada, un intento pionero de genocidio de estado planificado para el exterminio sistemático del pueblo gitano que implicó la concentración y reclusión forzosa de toda persona gitana fundamentada en criterios meramente étnicos, su segregación por sexos y el proyecto de financiación del cautiverio a través de la explotación de su trabajo y la expropiación de sus bienes. Ésta sólo fue posible por el censo y la sedentarización forzosa de los gitanos y gitanas.

Es urgente prestar toda la atención que se merece a la historia del racismo institucional y también es hora de cuestionar y reclamar de manera seria y responsable la lamentable falta total de respuesta por parte de todas y cada una de las fuerzas políticas europeas, incluyendo los mal llamados partidos de izquierdas y socialdemócratas en esta cuestión. ¿Por qué cuando hablamos de grandes figuras antifranquistas en el mundo de la cultura no reclamamos la figura de Helios Gómez? ¿Por qué cuando ponemos el grito en el cielo para cambiar el callejero de nuestro país no exigimos la retirada de calles, plazas y demás espacios que ensalzan la figura del Marqués de la Ensenada?

El antigitanismo, insisto, es estructural. Y he aquí el gran peligro. Sirva como ejemplo la Real Academia de la Lengua Española que incluye “trapacero” entre las diferentes acepciones de la palabra “gitano” y la mantiene porque constata que su uso social es vigente.

Llevamos años asistiendo, sin ruborizarnos apenas, a la normalización, consentimiento y justificación de todo tipo de actitud, comportamiento y políticas antigitanas en todos los pueblos de Europa y que no siempre proceden de la ultraderecha.

Cada vez que silenciamos, ignoramos, quitamos la voz y negamos de manera constante el reconocimiento como minoría del pueblo gitano, estamos fomentando y alimentando el antigitanismo que hace que personas como Salvini o Valls campen a sus anchas por toda Europa.

Antigitanismo es también, como dicen Silvia Agüero y Nicolás Jiménez, que en España exista un déficit de representación de la población gitana en los espacios sociales, políticos, económicos y culturales de toma de decisión que genere que sus opiniones sean tenidas en cuenta y que todas las decisiones que les afectan las tomen personas payas.

Y aquí me quiero detener. Como representantes de una herramienta política que busca la transformación social de nuestro país debemos ser conscientes de que no es cuestión de que elaboremos políticas para ellas, sino de que sean ellas mismas los que elaboren políticas para todas. En el I Congreso Feminista Romaní contaba una gitana que un alto cargo de un gobierno le preguntó: “¿Quieres colaborar en el área de servicios sociales del barrio X de la ciudad Z?”. La gitana le respondió: “Yo quiero tener tu puesto.”

Hasta este momento las políticas, también las nuestras, han sido diseñadas sin contar con las gitanas y gitanos y han producido dependencia y subordinación tanto entre sus supuestos beneficiarios como entre las gitanas y gitanos en las filas de las ONGs destinadas a tutelar sus derechos en su nombre.

Como fuerza política somos cómplices de un sistema de representación y de reproducción del poder social que ignora los intereses legítimos de la población gitana y desestima sistemáticamente la competencia política de sus miembros allí donde está sobradamente acreditada.

Llevamos siglos de retraso. Seamos conscientes de que no hay cambio posible sin que tengan voz propia también en las instituciones, sin que exista una voluntad política clara, justa, democrática, feminista y antirracista que apueste de verdad y sin miedo por hacer suya la causa y lucha contra el antigitanismo en España y Europa.

Nunca avanzaremos en esta tarea si no somos conscientes de que combatir el racismo estructural implica mirarnos en un espejo que no nos favorece y que a veces no es tan distinto de lo que criticamos. De hecho, en la práctica, los gitanos y gitanas siguen siendo, generación tras generación, aquellos “con quienes nos tenemos que quedar” y nunca con quienes tenemos que contar. No es que ellos sean “nómadas”, es que nosotros somos inmovilistas.

Compañeros y compañeras, ha llegado el momento de dejar de copar todos los cargos orgánicos e institucionales. Se acabó el tiempo de los superhéroes blancos. Es la hora de trabajar duro para incluir en las posiciones de máxima responsabilidad a nuestros hermanos y hermanas gitanas y racializadas.

Me decía mi amiga: “lo que está pasando en toda Europa (y España) es muy grave. Necesitamos soldados.

Pues eso.

 

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Vara, el timo de la estampita.

“El flautista de Hamelín” sería un buen título para este texto sobre el comportamiento del presidente de la Junta de Extremadura en materia de empleo.

Son varios los anuncios que ha hecho en el último año prometiendo miles de puestos de trabajo a través de grandes proyectos en diferentes sectores. Intentaré en estas líneas aportar información para aterrizar esas promesas.

El pasado 21 de agosto de 2017 la Junta de Extremadura anunciaba a través de su web (1) la firma de un Protocolo para el Aprovechamiento Sostenible de los Espacios Forestales a través de tres plantas de pellets que producirían en cinco años el 80% del volumen nacional creando 1.500 puestos de trabajo. Esto cuando las 79 plantas españolas están produciendo a un tercio de su capacidad por la falta de demanda de pellets en nuestro país. En las plantas vizcaínas de Zalla y Güeñes prometieron una planta de pellets con 60 empleos directos y 300 indirectos y ahora sólo una decena trabaja allí. La planta de pellets de Bailén produce 20.000 toneladas con 12 empleos directos y entre 25 y 35 indirectos. En Extremadura las empresas de astillas en Gévora y Navalmoral están produciendo al 5-10% de su capacidad, en la planta de generación eléctrica de biomasa de Acciona en Miajadas no llegan a 30. ¿Van a cerrar todas las plantas del país para que las extremeñas tengan éxito y Vara pueda cumplir su promesa? Viendo el volumen de empleo en este sector, cuando Vara habla de 1.500 puestos de trabajo ¿habla de jornales? ¿de horas de trabajo? Porque visto lo visto lo cierto es que nos quieren hacer creer que 1.500 vecinos y vecinas de la zona van a tener un empleo estable. Totalmente falso. Sin demanda esta promesa es inviable y para ello se debe apostar, por ejemplo, por las calderas de pellets en edificios públicos y particulares lo que al mismo tiempo genera empleo en pequeñas empresas de montaje, instalación etc.

Otro ejemplo es el de las macroplantas de energía fotovoltaica que se están implantando en nuestra región ocupando grandes extensiones de terreno. Casi 8.000 MW en proyecto que equivalen a 16 parques como el que se plantea en Usagre, lo que supondría una extensión de 18.700 has (187 km2) de placas fotovoltaicas. Esto equivale a una superficie aún mayor que todo el Parque Nacional de Monfragüe con sus 18.400 has. Como escribía recientemente el ingeniero industrial J. Marcelo (2) generaría 4,5 empleos por cada 100 Ha, lo que genera una dehesa bien explotada y bastante por debajo de una finca de regadío o frutales.

En el caso del Parque eólico El Merengue de Plasencia se han prometido 250 puestos de trabajo pero la realidad es que tras la obra civil apenas sólo se necesitarán 3 o 4 personas especializadas en mantenimiento que aportará la empresa por lo que no incidirá en el empleo local. Estas grandes plantas de biomasa, fotovoltaicas o eólicas, están suponen un modelo que más símbolo del pasado y, además, no generan el empleo que sí generan otras alternativas.

La apuesta por estos grandes centros de generación de energía supone por un lado la utilización de grandes extensiones de tierra que no pueden ser aprovechadas para otros usos y por otro lado un aumento en los gastos de distribución y transporte que encarecen el precio final de la energía. El futuro sin embargo se encamina claramente hacia la generación distribuida. La Junta también está dejando pasar ese tren.

El ISTAS (Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud) estima que la generación distribuida podría crear 135.779 puestos de trabajo en una década porque estima que hay 13.234 MW de capacidad que pueden cubrirse con instalaciones de pequeña potencia cercanas a los puntos de consumo. Se trata de favorecer, en la medida de lo posible, la soberanía individual mediante paneles solares fotovoltaicos y térmicos, calderas de biomasa, sistemas geotérmicos, turbinas minieólicas, etc., pero también la preferencia por plantas renovables de tamaño medio vinculadas al consumo local. El futuro pasa porque sean las propias familias las que generen en sus hogares la energía que necesitan lo cual redundaría en un ahorro de la factura de la luz y en la generación de puestos de trabajo para las pymes extremeñas de instalación, montaje, etc.

Otro ejemplo de megaproyectos anunciados a bombo y platillo por la Junta de Extremadura es el de la explotación de la mina de San José de Valdeflores en Cáceres. Sin entrar en el impacto económico, sanitario, laboral, patrimonial y ambiental que tendría sobre la ciudad de Cáceres y que ya traté en el artículo “Crónica de una mina anunciada” lo cierto es que se prometían 1.000 empleos. Según la web de Sistema de Información geológico y minero de Extremadura (3) en el año 2015 nuestra región tenía 136 explotaciones mineras activas (89 en Badajoz y 47 en Cáceres) con un número total de trabajadores de 1.322. Con una sóla explotación pretenden hacernos creer que van a generar el mismo empleo que el existente hasta la fecha en todo el sector. Todo esto sin contar con el empleo que destruirían en la zona en cuanto a artesanía, ganadería, transformación de productos agroganaderos, aprovechamiento forestal, ocio y deportes de aventura.

La megalomanía del flautista de Hamelín extremeño queda patente en las facilidades obscenas que ha regalado al que quiere ser el mayor casino de Europa haciendo una legislación a la medida de la multinacional al más puro estilo de los pliegos de contratación de Cofely/Púnica o a la que quiere ser la mayor planta de transformación de remolacha azucarera de Europa con rebajas fiscales de hasta el 97% así como en el precio del suelo y aceleración de trámites, todo ello para seis meses de trabajo al año mientras miles de autónomos y autónomas de esta región así como las PYMES que son las que realmente crean empleo jamás podrán soñar con estas ventajas mientras chocan una y otra vez con la muralla de la burocracia de la Junta de Extremadura.

El señor Vara sigue tocando la música que todos quieren escuchar pero los datos muestran que detrás de esas estampitas sólo hay papeles en blanco. Promesas en blanco. Promesas vacías. El gran timo de la estampita.

 

 

Referencias:
(1)  “La Junta de Extremadura firma un Protocolo para el Aprovechamiento Sostenible de los Espacios Forestales.”
http://extremambiente.juntaex.es/index.php?option=com_content&view=article&id=4788:la-junta-de-extremadura-firma-un-protocolo-para-el-aprovechamiento-sostenible-de-los-espacios-forestales&catid=38:noticias&Itemid=23
(2) “Rechazamos las minas y abrazamos las macro plantas fotovoltaicas.” J. Marcelo, Ingeniero industrial.
http://www.hoy.es/extremadura/rechazamos-minas-abrazamos-20180306223752-nt.html
(3) Sistema de Información Geológico y Minero de Extremadura (SIGEO).
http://sigeo.juntaex.es/port…/web/guest/estadistica-minera
 

 

*Artículo publicado en el diario Extremadura7días en versión reducida  el 11 abril 2018:

www.extremadura7dias.com/noticia/opinion-vara-el-timo-de-la-estampita

 

 

 

 

 

Regaremos con lágrimas.

Leía hace unos días en el estudio “Estructura de la propiedad de la tierra en España. Concentración y acaparamiento(1) una serie de afirmaciones sobre el regadío a nivel estatal que me interesaba aterrizar a Extremadura. En él se afirmaba que “el Informe de Sostenibilidad en España de 2012 -del Ministerio de Agricultura- señala un dato paradójico que cuestiona la sostenibilidad del modelo, y es que mientras el valor agregado bruto de la agricultura disminuye, algunas de sus presiones continúan aumentando, como es el caso del consumo de agua y el uso de fertilizantes. La encuesta del Instituto Nacional de Estadística sobre el uso del agua en el sector agrario de 2011 señala que el volumen de agua de riego utilizado en el sector agrario aumentó en 1,4% en 2011 respecto de 2010 pese a que el valor agregado de la agricultura descendió en 2,3 puntos porcentuales.”

Visto esto procedí a actualizar la información primero y a conocer la situación a nivel extremeño después en cuanto a gasto de agua para riego y valor agregado bruto de la agricultura, no sin antes hacer un breve recorrido por la historia de los regadíos en Extremadura.

En un resumen rápido de la evolución de los regadíos en nuestra tierra nos debemos remontar a la II República Española cuando la Ley de Riegos de 13 de abril de 1932 y el Plan Nacional de Obras Hidráulicas impulsan la construcción del embalse del Cíjara -el mayor del país-, también los de Lácara, Piedra Santa, Alange y Valuengo así como la finalización de Proserpina y Cornalvo. Este Plan suponía para el Guadiana el replanteamiento coherente que transformaría en regadío 108.000 hectáreas en su cuenca(2).

El golpe de estado franquista en 1936 y la posterior guerra civil provocaron la paralización y destrucción de las obras de la gran presa de Cíjara y esas grandes extensiones de la vegas del Guadiana que iban a ser regadas y repartidas democráticamente entre los campesinos extremeños se entregaron a un puñado de manos afines al régimen franquista(3).

En los años cincuenta el franquismo pone en marcha el Plan Badajoz para regular la cuenca del Guadiana. Este Plan suponía legitimar la concentración en pocas manos no sólo de la tierra, sino también de la comercialización y transformación de los productos agrarios, del abastecimiento de los medios de producción y los créditos para financiarlos(4).

De las 108.000 Has proyectadas en la cuenca del Guadiana en periodo republicano pasamos cincuenta años después a 175.625 (1972), 176.391 (1982) y 179.403 (1989) en toda Extremadura -según estudio(5) de Artemio Baigorri basado en los censos agrarios-. En ese mismo estudio se plasma que de las ocho regiones con mayor superficie de regadío (Castilla y León, Aragón, Cataluña, Comunidad Valenciana, Región de Murcia, Extremadura, Castilla La Mancha y Andalucía) la nuestra destaca por la alta proporción en cuanto a hectáreas de regadío por habitante (la segunda más alta tras Aragón) más relacionada con la baja densidad de población extremeña. Así mismo recoge un índice sobre importancia real del regadío relacionando la superficie de regadío respecto del total de tierras cultivadas, con la población de la región y con los activos agrarios y otras variables económicas según el cual nuestra región se posiciona a la cola de las ocho comunidades anteriores e incluso por debajo de otras con bastante menos superficie de regadío.

Según datos del Ministerio de Agricultura(6) la superficie regada en Extremadura pasó de 205.008 Has en 2005 a 267.423 en 2016. Un aumento del 30,45% en once años. En la actualidad hay nuevos regadíos proyectados en nuestra región.

Una vez resumidos ochenta y cinco años de historia en unas decenas de líneas paso a actualizar y circunscribir a Extremadura los datos del párrafo inicial.

En ese sentido el pasado 5 de julio de 2017 el Instituto Nacional de Estadística publicaba los datos de la Encuesta(7) sobre el uso del agua en el sector agrario del año 2015. En ella se recoge que el volumen de agua de riego utilizado en el sector agrario disminuyó un 1,2% en 2015 respecto al año anterior a nivel estatal. También señala que el regadío acapara el 84’3% del agua de España (83,2% en el caso del Guadiana y 68,9% en el caso del Tajo(8)) mientras que el abastecimiento a la población y el consumo industrial ocupan el 15’7% restante. Concreta que de cada diez litros de agua que se van para el regadío sólo vuelve uno al río. En cuanto a Extremadura, sin embargo, vemos cómo nuestra comunidad está entre las tres que más aumentaron el consumo de agua de riego en el año 2015, un 1,6% respecto al año anterior.

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Por otro lado vemos además que según Confederación Hidrográfica del Guadiana (CHG)9 la cuenca extremeña tiene a 4 de septiembre de 2017 un 12,4% menos de agua embalsada respecto a la misma fecha del año anterior, pasando del 57,9% el año pasado al 45,5% en la actualidad, es decir, 988,4 hm3 menos o lo que es lo mismo, casi un billón (con b) de litros menos de agua.

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Respecto a la cuenca extremeña del río Tajo, según el último boletín emitido(10) por la Confederación Hidrográfica que lo gestiona, los embalses se encuentran a fecha de 4 de septiembre de 2017 con un 14,39% menos que la misma fecha de 2016. La diferencia llega a los 910,371 hectómetros cúbicos. Más de novecientos mil millones de litros se han perdido en un año.

Así las cosas, aún me quedaba un dato por contrastar. Recurrí a la Memoria Anual 2016 sobre la situación socioeconómica de la comunidad autónoma de Extremadura(11) que elabora cada año el CES (Consejo Económico y Social de Extremadura) y que fue presentada el pasado mes de julio de 2017. En ella se afirma que el VAB -valor agregado bruto- a precios básicos del sector primario extremeño es un 0,62% inferior a 2015. Si tomamos los datos en términos de volumen o reales la reducción del VAB es del 1,6% respecto al año anterior.

Revisados los diferentes documentos oficiales que he ido citando se confirman las tesis iniciales, y es que al mismo tiempo que nuestra región aumenta el consumo de agua para regadío disminuye la riqueza que genera el propio sector agrario.

Más allá de promesas electorales, pagos futuros, producciones virtuales y beneficios etéreos urge la necesidad, en un contexto de cambio climático que ha venido para quedarse, de hacer una reflexión profunda sobre el futuro de nuestra tierra.

Que nuestro mapa de cultivos es insostenible es una realidad cada vez más aceptada en todos los sectores agrarios. Se abre, por tanto, una nueva etapa de reestructuración de cultivos y/o apuesta por otras variedades más adaptadas a las nuevas condiciones hídricas. Es una oportunidad histórica para apostar por un modelo de agricultura más sostenible, que premie la calidad frente a la cantidad, que fomente la diversificación de cultivos y frene el acelerado proceso de reducción de biodiversidad cultivada, que genere empleo y alimente a la población… una agricultura para los agricultores y agricultoras.

Una agricultura -y ganadería- que nos permita vivir y trabajar dignamente en nuestra tierra tanto a nosotros/as como a las generaciones futuras.

Bibliografía utilizada

1.- Estudio “Estructura de la propiedad de la tierra en España. Concentración y acaparamiento.” de Carles Soler y Fernando Fernández y coordinado por la Fundación Mundubat y Revista Soberanía Alimentaria, Biodiversidad y Culturas.

2.- La Reforma Agraria en Badajoz durante la IIª República. Francisca Rosique Navarro.

3.- Extremadura Saqueada. Recursos naturales y autonomía regional. Equipo dirigido por J.M. Naredo, M. Gaviria y J. Serna.

4.- “Vivir donde quieras: del PER a la Renta Básica en el medio rural de Extremadura.” VVAA.

https://ia601307.us.archive.org/4/items/ESTUDIEXTREMADURA/ESTUDI%20EXTREMADURA_backup.pdf

5.- El regadío en Extremadura. Artemio Baigorri.

https://www.eweb.unex.es/eweb/sociolog/inforegadio%202.pdf

6.- Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de Cultivos en España (ESYRCE) 2016. Informe sobre regadíos en España. Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente.

http://www.mapama.gob.es/es/estadistica/temas/novedades/regadios2016_tcm7-460767.pdf

7.- Encuesta sobre el uso del agua en el sector agrario del año 2015. http://www.ine.es/prensa/euasa_2015.pdf

8.- “Análisis crítico de la modernización de regadíos. Pensando el futuro ¿cómo será el nuevo paradigma?” Joan Corominas Masip y Rafael Cuevas Navas.

http://www.publicacionescajamar.es/pdf/series-tematicas/economia/efectos-de-la-modernizacion-de-regadios.pdf

9.- Parte semanal de Embalses. Confederación Hidrográfica del Guadiana.

http://www.chguadiana.es/corps/chguadiana/data/resources/file/embalses/parte_semanal_embalses.pdf

10.- Parte semanal de Embalses. Confederación Hidrográfica del Tajo.

http://www.chtajo.es/LaCuenca/AguaEmbalsada/Paginas/default.aspx

11.- Memoria Anual 2016. Situación socioeconómica de la Comunidad Autónoma de Extremadura. Consejo Económico y Social de Extremadura (CES). http://www.juntaex.es/filescms/cesextremadura/uploaded_files/informes_socioeconomicos/Resumen_Ejecutivo_CES_2016.pdf

Artículo publicado en:

“Colegio San José, una Medalla al privilegio.” Por Manolo Cañada.

No tiene reparo alguno en decir que cada vez que pasa por Villafranca de los Barros siente necesidad de entrar en el Colegio San José para visitar a la Virgen que se venera en la capilla”. La frase es del periodista Antonio Ortiz y el devoto feligrés al que se refiere el reportaje publicado en el diario Hoy el 3 de octubre de 2006 no es otro que Guillermo Fernández Vara, exalumno del colegio jesuita durante siete años y hoy presidente de la Junta. El mismo que, hace unas semanas, anunciaba la concesión de la Medalla de Extremadura a esa corporación religiosa. Así, sin anestesia, sin pudor alguno. Así se hacen las cosas todavía en esta tierra marcada a sangre y fuego con la señal indeleble del caciquismo.

Vara con la orla del Colegio San José.jpg

Guillermo Fernández Vara contempla su orla en el Colegio San José.

El dinero tiene, entre otras infinitas virtudes, una calidad detergente. Y múltiples cualidades nutricias”. En una de sus últimas novelas, Rafael Chirbes ponía este fogonazo de lucidez en la boca de Esteban, uno de esos personajes-abreojos con los que el escritor valenciano retrataba la argamasa moral sobre la que los ricos del país, viejos y nuevos, han construido su dominio a lo largo de décadas. El poder comparte con el dinero su capacidad blanqueadora. La adjudicación de la medalla al Colegio San José persigue acicalar el relato legitimador de la crema social y política de Extremadura y, para ello, nos presenta el privilegio tras el formato de la excelencia educativa. Las élites se condecoran a sí mismas. La familia que reza unida permanece unida, aseguraba el célebre lema del Padre Peyton… Pero aún lo estará más si entre sus miembros se recompensan mutuamente.

El galardón, acordado por los dos grandes partidos, constituye un poderoso símbolo sobre el entramado y la fortaleza de las redes del poder en Extremadura. Si hay un colegio en la región que represente a la casta política y económica durante todo el siglo XX ese es, en primer lugar y sin duda alguna, el centro donde estudió Fernández Vara. El Colegio San José de Villafranca ha sido el Pilar extremeño, por sus pupitres ha pasado una parte muy significativa de las élites judicial, universitaria, empresarial o política. Junto a nombres conocidos del mundo de la cultura y el espectáculo como Rafael Sánchez Ferlosio, Juan Luis Galiardo, José Manuel Soto o Lucía Dominguín, en sus aulas se han formado algunos de los exponentes más señeros de la aristocracia y el latifundismo patrio como Antonio de Vargas-Zúñiga y Montero de Espinosa, II Marqués de Siete Iglesias y primer director de la Real Academia de Extremadura, Rafael de Medina Abascal, XX Duque de Feria y XVII Marqués de Villalba o Francisco Fernández-Daza y Fernández de Córdoba, fundador de la Asociación Nacional de Caballos de Pura Raza Española.

Como es sabido, por el Colegio Nuestra Señora del Pilar, en Madrid, han transitado ministros, embajadores, fiscales generales del Estado y altos cargos de la política. Pero, salvando los condicionantes de periferia geográfica, el Colegio San José de Villafranca no le va a la zaga en lo que a densidad oligárquica se refiere: en sus clases se han adiestrado políticos franquistas como Francisco Bonilla Pérez de Guzmán el Bueno, presidente de la Diputación Provincial de Cáceres y procurador en Cortes, o Álvaro Lapuerta, también procurador franquista entre 1967 y 1977 y, posteriormente, responsable de las finanzas del PP entre los años 1993 y 2008. Y, tras la transición democrática, una auténtica pléyade de alcaldes y concejales de municipios de Extremadura, así como decenas de altos cargos de las administraciones provincial y regional: a título de ejemplo, mencionaremos los nombres de Vicente Sánchez Cuadrado, senador del Partido Popular y candidato a la Presidencia de la Junta en el año 1991, el de Ángel Robina Blanco-Morales, Director General de Universidad durante seis años en el gobierno regional del PSOE y decano de la Facultad de Educación en la UEX, o el de María Teresa Tortonda, actualmente senadora del PP.

La sinergia entre el colegio jesuita y la clase política dirigente extremeña es notoria y continua hasta nuestros días. Dos curiosos y recientes botones de muestra del íntimo maridaje: tanto el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Almendralejo, regido por el PP, como el de Villafranca, conducido por el PSOE, cuentan con exalumnos del centro. Del mismo modo, al frente de las direcciones generales de la Consejería de Sanidad, se han ido alternando antiguos alumnos del colegio, tanto en la escudería del PSOE (Juan Luis Cordero Carrasco) como en la del PP (Juan José Garrido Romero).

El sociólogo francés Pierre Bourdieu estudió meticulosamente el modo mediante el que la institución escolar contribuye a reproducir la distribución de partida del capital cultural y económico; cómo, “bajo su discurso universalista, la escuela no hace sino legitimar un particular ethos de clase”. En el Colegio San José, como en todos los centros educativos de élite, se han ido encontrando, a lo largo de decenios, los que se tenían que encontrar. Los llamados a ser el día de mañana catedráticos, magistrados, arquitectos, farmacéuticos, procuradores, dentistas, políticos y, por supuesto, empresarios y banqueros. La biografía del poder comienza a escribirse en los pupitres. Por las aulas del colegio jesuita ha correteado una porción muy representativa de la flor y nata de Extremadura e incluso del cogollo empresarial de fuera de la región. Citaremos, sólo a título de ejemplo, algunos de los nombres más conocidos: varios retoños de la familia Benjumea, propietaria de Abengoa, tradicionalmente vinculada a la Casa Real, Luis Valls Taberner, hijo del presidente del Banco Popular o José María Espinosa de los Monteros Jaraquemada, ejecutivo en Hidroeléctrica Española y en Iberdrola.

La onda expansiva de esa condensación de apellidos, dinero y poder se prolonga hasta el presente, con la indispensable contribución del Instituto Católico de Administración y Dirección de Empresas (ICADE), de la Universidad Pontificia Comillas. Entre los integrantes de la jet empresarial actual, se encuentran, entre otros, los exalumnos José María Pacheco Guardiola, presidente de la multinacional Konecta, Rafael Medina Abascal, vigésimo duque de Feria y ejecutivo de Massimo Dutti-Inditex o Ismael Clemente, el nuevo rey del sector inmobiliario en España. “La huella del San José llega al IBEX 35”: con ese rotundo título se reseñaba en Nuevo Milenio, la revista de los antiguos alumnos, la ascensión al mundo celestial del emprendimiento por parte de Ismael Clemente y Miguel Ollero, directivos de Merlin Properties, una empresa donde han anidado los fondos buitre más depredadores de la jauría bursátil, como Blackstone o BlackRock, especializados, por ejemplo, en comprar urbanizaciones de viviendas sociales en alquiler (2.000, sólo en Madrid) a precios de baratija y echar a la calle, como bestias, a las familias. En noviembre de 2013, el Papa Francisco, en su primera exhortación apostólica, “La alegría del Evangelio”, analizaba con perspicacia el nutriente ideológico de este tipo de prácticas empresariales: “Mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz. Este desequilibrio proviene de ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera”.

            La otra historia del Colegio San José

Al escritor Ricardo Piglia le gustaba recordar que el Estado es también una gran máquina de narrar. “El Estado no puede funcionar sólo por la pura coerción, necesita construir consenso, construir historias, hacer creer cierta versión de los hechos”. Durante los últimos meses, en Extremadura, asistimos a la construcción de uno de esos relatos tramposos del poder: el enaltecimiento del Colegio San José de Villafranca, como paradigma de la calidad educativa y el altruismo social. Desde todas las terminales del dominio, ya sean políticas, empresariales o mediáticas, se emite un único discurso, que ensalza las virtudes del colegio jesuita. “Es el único colegio con sello de calidad europeo”, dice uno de los mandamases; “ha contribuido durante 124 años al enriquecimiento del patrimonio artístico y al desarrollo económico de la comarca”, le responde un segundo gerifalte; “es un centro abierto a toda la sociedad, sin exclusión”, concluye, ya en el delirio de los elogios, otro de los peces gordos de la región. Pero esta historia de éxito y filantropía quizás podría contarse de otro modo. Repasemos, a grandes trazos, algunos de los momentos esenciales de la tierna narración fabricada en los telares del poder.

Desde su fundación en 1893 el colegio San José ha estado ligado siempre a las clases dominantes. A finales del siglo XIX, un periodo de esplendor para la oligarquía local, según el historiador Juan José Sánchez González, algunas de las familias más opulentas de Villafranca y Extremadura promueven la implantación del centro jesuita. Por entonces, el alcalde de Villafranca es Mateo Sánchez-Arjona y Vaca, miembro de una de las familias aristocráticas de más rancia alcurnia.

La Iglesia española –suele olvidarse- ha constituido tradicionalmente un sostén del conservadurismo, una fuerza reaccionaria vinculada férreamente a los grandes propietarios de la tierra y al absolutismo monárquico. Y, dentro de la Iglesia, la Compañía de Jesús encarnará  precisamente las posiciones más retrógradas. Su pugna contra los valores y gobiernos ilustrados -incluso contra el más tibio liberalismo- proviene del siglo XVIII. Sus posiciones ultramontanas y su voluntad de intervención política estarán muy presentes a lo largo de la historia de España. Un ejemplo de esta pulsión la tenemos precisamente en Villafranca: en 1908, sacerdotes jesuitas del Colegio San José participan en la organización de un mitin de orientación carlista. En el pueblo aparecen pasquines denunciándolo: “A Villafranca le viene estrecha la sotana con que quieren estrangularla”.

Años más tarde, la dictadura de Primo de Rivera contará de nuevo con la adhesión entusiasta de la Iglesia, que incrementa aún más las riquezas materiales y las prerrogativas con los que ya cuenta. A principios de los años 30, la población que se dedica a actividades de culto y clero asciende a 136.000 personas, la proporción más elevada después de Italia. La “alianza del trono y del altar” produce cada vez más hartazgo en el pueblo, que sufre diariamente “la vinculación de la mayoría del clero con la clase de los propietarios” (Tuñón de Lara). La República intentó modernizar el país y limitar las prebendas de la Iglesia. En el articulado de la flamante Constitución establece: “Quedan disueltas aquellas Órdenes religiosas que estatutariamente impongan, además de los tres votos canónicos, otro especial de obediencia a autoridad distinta de la legítima del Estado. Sus bienes serán nacionalizados y afectados a fines benéficos y docentes”.

La Compañía de Jesús es disuelta en 1932 e incautados sus bienes. Unos ochenta alumnos del colegio de Villafranca continúan el curso en Estremoz (Portugal) y el centro pasa a ser gestionado por el Ministerio de Instrucción Pública. Al frente del Instituto se nombra a Manuel Vicente Loro, un prestigioso botánico, miembro de la Institución Libre de Enseñanza. Ahora, el Instituto de Segunda Enseñanza pasa a disponer de un internado mixto; durante el período en el que está abierto, sólo cuatro años, son 925 alumnos los que pueden matricularse en él, un número muy superior al que venía acogiéndose (José Antonio Soler).

El 18 de julio de 1936 se produce el golpe de estado contra la República y el 7 de agosto Villafranca de los Barros es tomada por la Columna de la muerte. Comienza la masacre. Sólo entre el 9 de agosto, fecha de la primera ejecución masiva, y el 1 de diciembre de ese año fueron asesinadas más de 600 personas en la localidad, que contaba entonces con 15.000 habitantes. Como ha explicado y demostrado fehacientemente el historiador Francisco Espinosa, el franquismo se erigió sobre el proyecto de exterminio del enemigo político, de la población que había defendido la legalidad republicana.

Sólo un mes después de la entrada de los militares sediciosos, en septiembre de 1936, el colegio vuelve a manos de los jesuitas y una parte del espacio se utilizará como hospital del ejército sublevado. A partir del curso 1936-1937 desaparece la enseñanza secundaria pública de Villafranca, que no contará con un centro público hasta 33 años después, en el curso 1969-1970, a pesar de que el ayuntamiento lo solicitará en reiteradas ocasiones.

El Colegio San José se convierte en uno de los estandartes más ostentosos y desvergonzados del fascismo. Los idiomas que se imparten pasan a ser el alemán y el italiano, las lenguas de los aliados. Y sus instalaciones las visitan, en calidad de invitados, algunos de los más eximios y sanguinarios representantes del nuevo régimen. En 1937 visita el centro el general Queipo de Llano, en 1940 lo hará el general Yagüe y en 1946 quien cumplimente al colegio será Alberto Martín Artajo, Ministro de Asuntos Exteriores, que además tiene un sobrino allí como alumno. Pero si hay una visita representativa del relevante papel que va a jugar en la nueva situación el Colegio San José, esa es, claro está, la de Francisco Franco. Un hecho tan sobresaliente que, sin embargo, ha sido sometido a un significativo expurgo y ocultamiento en el relato oficial, de modo que hoy lo desconoce incluso la inmensa mayoría de la población de Villafranca.

18 de diciembre de 1945. “Una fecha inolvidable en la Historia del Colegio”, escriben los sacerdotes jesuitas de la época. A Franco le acompañan tres ministros, el de Trabajo, el de Obras Públicas y el de Agricultura. “Es una caravana de 17 automóviles que entran rápidamente. Todas las miradas están clavadas en la puerta del jardín. Por fin, el colegial de guardia levanta el brazo. El séptimo coche entra veloz. Y en su proa ondea el guión del Caudillo”. La crónica de los sacerdotes narra con emoción el momento: “Quinientos muchachos uniformados, en formación exacta, y que han estallado en un clamor espontáneo e irrefrenable. Toda la galería retumba con los aplausos ensordecedores y con el trueno rítmico de un grito único: ¡Franco! ¡¡Franco!! ¡¡¡Franco!!!”. Al salir, el dictador saluda a los 80 alumnos huérfanos de guerra, que estaban formados delante de la lápida que contenía el nombre de sus padres. El diario Hoy, al día siguiente, comenta de este modo la escena: “Esta fue la más honrosa ofrenda que el primero y mejor centro docente de Extremadura ha querido hacer al Caudillo de España” (Carlos López Pego y Manuel Rodríguez Williams).

escaneado franco.pngVisita del dictador Francisco Franco al Colegio San José.

Tras la guerra, durante casi treinta años, el colegio es una burbuja, una escuela clasista con acceso prácticamente restringido a los hijos de familias adineradas y, en cualquier caso, bien relacionadas con los círculos de poder del régimen. La explotación, la miseria y la emigración constituirán la urdimbre de la vida cotidiana para gran parte de la población. “Mi madre no quería ir a lavar por las casas, porque decía que le tenía más cuenta lavar al Colegio, pero era absurdo, porque en mi casa, la habitación en la que dormíamos mi hermano y yo llegaba la ropa del Colegio al techo. ¡Imagínate la cantidad de talegas que metían! El viernes tenía que estar toda la ropa lavada. A los Jesuitas les daba igual que lloviera como que hiciera viento y se rompiera. Las lavanderas tenían que entregar allí lo que sacaban, porque esa ropa salía contada, y luego se recontaba otra vez cuando llegaba al Colegio. ¡Que faltaba algo! – ¡pues lo siento mucho!, había que pagarlo”. José María Grajera relata las fatigas de las lavanderas, un grupo integrado por viudas de fusilados o por mujeres de condenados por “adhesión a la República” (José Antonio Soler).

Sin embargo, mientras las lavanderas, los jornaleros, la clase trabajadora y el conjunto de la población sufren penalidades sin cuento –la cartilla de racionamiento se implanta en diciembre de 1939 y los años cuarenta son, por excelencia, los años del hambre- , en el colegio continúa la rutina de la distinción. En 1943 se presenta el primer presupuesto para construir un grandioso salón de actos. El coste del proyecto es tan elevado que la propuesta genera reticencias incluso entre las autoridades de la Orden aunque, finalmente, darán el visto bueno y el suntuoso paraninfo se inaugurará en 1949.

A principios de los años setenta se va a iniciar un cambio relevante en la composición e inserción social del centro. Sin abandonar en ningún momento su naturaleza y vocación clasista, se amplía la base social a sectores de la pequeña burguesía y de las clases dirigentes locales. Esta modificación obedece, fundamentalmente, a tres razones combinadas: el creciente acceso de las clases populares al sistema educativo, las transformaciones de toda índole en la España del tardofranquismo y la transición, y por último, al “giro copernicano” en la Compañía de Jesús, tras el Concilio Vaticano II.

Los datos sobre la evolución del alumnado son reveladores. Progresivamente crece el número de alumnos externos y residentes en Villafranca. Si en 1960 el número de alumnos internos multiplica por más de cuatro al de externos (410 frente a 97), en 1980, las tornas habrán cambiado significativamente y el número de externos sobrepasará ya al de internos (572 frente a 531). Pero esta transformación se produce, fundamentalmente, por causas exógenas a la dirección del centro jesuita. El aumento de la edad de escolarización obligatoria y la subvención a la enseñanza privada, el régimen de conciertos, constituyen los motivos primordiales del cambio. Y a ello habrá que sumarle la precariedad de la oferta escolar en Villafranca y su comarca -en 1965 funciona en el pueblo una escuela clandestina de apoyo a la que asisten 112 alumnos- así como el descrédito creciente del clasismo, de la “doble educación” que imparte el Colegio San José: las “escuelitas” son cerradas en 1968 porque, como admiten los propios jesuitas “la sensibilidad social no admite ya una enseñanza por separado, una división tan clara entre la educación para ricos y pobres”. Por cierto, nada que ver con el discurso que entonan estos días los directivos del colegio, envanecido, soberbio y exento de cualquier rastro de autocrítica.

Por otra parte, durante el tardofranquismo y la transición se aceleran las transformaciones sociales y culturales en España. El cuestionamiento de la institución del internado, la  crisis de las vocaciones religiosas, la creciente secularización de la sociedad, son algunos de los factores que abonan la progresiva apertura a su entorno, por parte de colegios como el que analizamos. Un elemento esencial en la metamorfosis será la confluencia de sectores de la oposición antifranquista, el emergente movimiento obrero y el catolicismo social. La red de escuelas técnicas y profesionales que ha ido creando la Compañía de Jesús o las luchas sindicales y vecinales constituirán los espacios de relación y fecundación mutua. “Yo vine a evangelizar al barrio y el barrio me evangelizó a mí”, diría el mítico Padre Llanos, un jesuita de los suburbios que se refugió en el Pozo del Tío Raimundo, cuando allí “no había sino chabolas en barro, oscuridad y rabia”. El Padre Llanos será el mejor exponente de un diálogo, inédito hasta entonces, entre cristianismo y marxismo. “Yo no encuentro ninguna oposición entre mi cristianismo y mi comunismo. Soy comunista como una dimensión más de mi concepción evangélica”, afirmará resolutivo el Padre Llanos. El cura obrero Paco García Salve, Alfonso Carlos Comín, el Padre Díez Alegría, Rafael Díaz-Salazar, la JOC, la HOAC, las comunidades de base, son algunos de los nombres que nos remiten a la nueva orientación que parece abrirse camino, estrechamente vinculada a la esperanza que ha abierto el Concilio Vaticano II.

La Compañía de Jesús vive un auténtico terremoto, “un giro copernicano en su apuesta por los pobres y por la promoción de la justicia en el mundo” (Antonio Montero). La impronta del Padre Arrupe revolucionará las apacibles y cómplices aguas de la estructura eclesiástica. “La Orden en el pasado ha estado más de parte de las clases privilegiadas que del lado de los excluidos de la sociedad”, afirma valientemente el sacerdote vasco. La Teología de la Liberación se convierte en un motor crucial de las luchas populares por la justicia en América Latina. El 16 de noviembre de 1989, en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), los militares salvadoreños acribillan a ocho personas, entre ellas a seis sacerdotes jesuitas. La oligarquía perpetra un asesinato ejemplarizante, cuyo mensaje es evidente: Dios  almuerza y seguirá almorzando en la mesa del patrón.

De la mano de Juan Pablo II, el nuevo capitalismo campa a sus anchas en el Vaticano. La Iglesia se dispone a acompañar a Reagan y Thatcher en su revolución conservadora. En agosto de 1981, el Papa interviene en la Compañía de Jesús, imponiendo un delegado con plenos poderes e iniciando una nueva etapa, caracterizada por el frenado y desmantelamiento de la renovación.

Pero volvamos a nuestro selecto colegio. El centro se ha ido adaptando a los cambios económicos, sociales y culturales del país y a la indiscutida hegemonía del neoliberalismo. En la Memoria presentada en 2010 para acceder al Sello de Excelencia Europea se afirma: “Nuestra base de clientes está formada por los alumnos y sus familias. Hay un buen número de alumnos hijos de antiguos alumnos. El nivel sociocultural es medio-alto, aunque la variabilidad es grande como consecuencia del entorno en el que se encuentra el colegio, y del tener los niveles obligatorios concertados”. Cultura de la excelencia, emprendedores, encuestas de satisfacción de los clientes… El lenguaje ha cambiado pero el colegio pronuncia con exquisita dicción la neo-lengua del capitalismo actual. Donde antes se hablaba de formar a hombres y mujeres para los demás, se farfulla ahora la palabra clientes. Donde ponía formación integral o sensibilidad ante el presente y el futuro, relumbran los vocablos liderazgo o producto. Es el idioma de la empresa, de la competitividad y el mercado. El latín del capitalismo contemporáneo.

“Un colegio que goza de un marco natural y arquitectónico incomparable marcado por sus 37.000 metros cuadrados de instalaciones deportivas y sus 23.000 metros cuadrados de jardines, junto a un edificio que tiene una impronta histórica inigualable”. Así, con garbo publicitario, se presenta en sus páginas oficiales la empresa educativa a la que la Junta de Extremadura ha decidido laurear. Lo que aquí se promociona es lo que se ha llamado siempre un “colegio de postín”, ahora envuelto en el éter de la jerga neoliberal de nuestro tiempo. El neoliberalismo es la continuación del privilegio por otros medios.

La Extremadura de las medallas giratorias y la que está por venir

La morralla, “la que da la batalla y no recibe ni una medalla”. En 1977, Carlos Cano compuso una hermosa canción en la que exaltaba de ese modo a “los lindos aceituneros”, a la clase trabajadora, productora de bienes y belleza pero despreciada por los dueños del poder.

La gente común ha desconfiado siempre del medalleo, consciente de que ese ritual, salvo honrosas excepciones, forma parte del botín de los de arriba, de las transacciones entre “quienes están en la pomada”, de las claudicaciones y negocios que necesitan una indumentaria solemne. Yo te condecoro, tú me promocionas, él te adjudica. La rueda incesante del poder. Pero los que mandan, saben que, a pesar de la suspicacia de la plebe, la ceremonia de armadura de nuevos caballeros acaba calando, que las sociedades precisan de valores compartidos, de símbolos y de historias comunes.

A lo largo de los últimos treinta años, se han concedido 140 medallas de Extremadura. Los beneficiarios, por lo general, han sido personas e instituciones representativas de la Extremadura oficial, de la Extremadura del poder. La concesión de la medalla al Colegio San José abunda en ello. Hay sólidas razones para rechazar esta decisión, adoptada por la Junta de Extremadura y los dos partidos mayoritarios de la región. Apunto a continuación las cinco que considero fundamentales.

La primera: el fomento de la educación privada y la deslealtad con la educación pública. España es el cuarto país de Europa con menos escuela pública en secundaria y el tercero en primaria. Mientras que en Europa los colegios concertados suman, como media, el 13% de la oferta educativa, en nuestro país su participación asciende ya hasta el 28%. Cabe señalar también, para completar el cuadro, que el 60% de los centros concertados están controlados por la Iglesia Católica.

La doble red escolar, pública y privada, constituye uno de los principales instrumentos de segregación de clase. Y la política de los gobiernos en los últimos años ha profundizado la fractura. Los recortes en la educación pública han ido acompañados de una potenciación de los conciertos con la privada, detrayendo recursos de la escuela pública.

Hablar de excelencia educativa refiriéndose a un centro como el Colegio San José, que además está subvencionado con dinero público, representa una frivolidad y una auténtica afrenta a la escuela pública. ¿Cuántos niños y niñas con necesidades educativas especiales están matriculados en ese centro? ¿A cuántos alumnos hijos de los miles de trabajadores rumanos e inmigrantes  en general, instalados en la comarca de Barros, ha acogido en la última década? “Siempre se es libre a expensas de alguien”, afirmaba Albert Camus en Calígula. Con la excelencia suele ocurrir lo mismo: se es excelente a expensas de alguien. Y, en este caso, a expensas de la gente más humilde y más indefensa.

La segunda razón esencial es el impulso de la educación elitista y clasista. Grave es que la Junta premie a la educación privada en detrimento de la pública, pero aún resulta más lacerante que elija a la principal escuela de cuadros de las clases dominantes que ha habido en Extremadura durante décadas. De este modo, aunque no lo reconozca, el poder político incentiva la más descarnada competitividad en la “bolsa de los valores escolares”, la búsqueda del máximo de rentabilidad para el capital cultural, caiga quien caiga, y la primacía de los recursos económicos sobre el mérito educativo.

“Lo fundamental de una escuela preparatoria no figura en el programa de estudios. Estriba en una docena de cosas localizadas en otros lugares”, alegaba C. Wright Mills, en su estudio sobre La élite del  poder, en 1956. Y señalaba algunas de ellas: “las relaciones entre los muchachos y el claustro de profesores; quiénes son los muchachos y de dónde proceden; una capilla gótica o un nuevo y brillante gimnasio; el tipo de vida que se crean los estudiantes y lo que hacen después de cenar; y, por encima de todo, el director. Está implícita la idea de que la escuela es una ampliación orgánica de la familia, pero de una gran familia en que muchachos correctos aprenden conjuntamente el estilo correcto de conducta”.

Los colegios de élite son, antes que ninguna otra cosa, escuelas de mandarines, donde se aprende la afección y corresponsabilidad con el gran partido único, el glorioso partido del poder. El periodista inglés Owen Jones reflexionaba sobre la incomodidad de algunos amigos al abordar la educación clasista: “Para quienes dominan las élites del país, este es un debate molesto que suele provocar una reacción a la defensiva. ¿Quién no quiere creer que ha alcanzado el éxito por su propia capacidad innata, su talento o su conducta?”. El discurso de la meritocracia oculta algo que duele reconocer: las cartas están trucadas, el sistema educativo está organizado para que ganen determinados sectores de la población, como así suele ocurrir. La relación entre capital económico y capital cultural, la red de contactos familiares o la información sobre “el mercado escolar”, son elementos decisivos, tanto o más que la programación curricular o la metodología de enseñanza.

“Nuestra vida siembra es hoy, mañana mies”, dice el himno del Colegio San José. Pero cuando la mies a repartir es poca y el campo se llena de transgénicos, cuando Bolonia impone su marchamo y se devalúan los diplomas, las semillas selectas adquieren especial importancia. “Cuando saco estos temas en compañía de personas que estudiaron en colegios privados y desarrollaron sus carreras en el sector que ellos eligieron, responden como si les hubiera insultado en lo personal. Pero la desigualdad no es nada personal, no es culpa de los individuos, sino del sistema en el que vivimos”, dice Owen Jones. Del mismo modo, cuando aquí hablamos del Colegio San José como un colegio de élite no lo hacemos para zaherir ni, por supuesto, para refutar las creencias religiosas de nadie. Los teólogos de la liberación teorizaron el concepto de “pecado estructural”, aludiendo con él a las estructuras opresoras que provienen del abuso del tener y del abuso del poder. De eso se trata, no de mancillar a nadie, sino de combatir el mal sistémico.

Un tercer argumento es la defensa de otras muchas experiencias y comunidades educativas, olvidadas o ninguneadas por los poderes. Si de reconocer trayectorias que hayan destacado en su lucha por una sociedad más justa y solidaria se trata, mencionaremos, a título de ejemplo, algunas de las personas y colectivos que merecerían el reconocimiento público. Para empezar, la maestra de Villafranca Catalina Rivera, miembro de la Federación de Trabajadores de la Enseñanza-UGT, asesinada tras ser vejada y paseada por las calles céntricas en 1936. Y junto a ella, la Institución Libre de Enseñanza, que recibió un impulso fundamental en sus inicios desde Extremadura; y los maestros José Vargas Gómez y  Maximino Cano Gascón, introductores de la pedagogía Freinet en Las Hurdes; o los 105 maestros extremeños represaliados por el franquismo, tras la guerra civil, 23 de ellos fusilados, por el grave delito de defender el régimen democrático. Y más cercanos en el tiempo, podríamos señalar la importancia de la Escuela Libertaria Paideia; o el movimiento no al Traslado de Niños de Zahinos, que organizó una escuela alternativa, voluntaria y gratuita durante los meses de movilización reclamando un instituto en la localidad.

Y si nos referimos al presente y queremos hablar de excelencia educativa habría que destacar el extraordinario trabajo del profesorado en los Colegios de difícil desempeño de toda la región, tanto en barriadas machacadas por la exclusión social como en los Centros de Educación Especial. E, indiscutiblemente también, la red pública de colegios e institutos de toda la región. Sólo en Villafranca hay cuatro centros públicos que agrupan a 2.000 alumnos y 200 profesores, que también realizan una extraordinaria labor social, educativa y de integración social. Y todo ello, sin contar con piscina, ni pistas de vóley playa, tenis y pádel, ni Campamento en Gredos, ni tampoco Campamento de inglés en Inglaterra…  

Una cuarta razón, muy importante: la defensa de una educación y unas instituciones laicas. Un simple vistazo al listado de personas y entidades galardonadas con las medallas nos revela hasta qué punto es intensa la vinculación del poder político y la Iglesia Católica en nuestra tierra. Dos decisiones de enorme simbolismo vienen a confirmarlo: por un lado, Ibarra impuso la elección del 8 de septiembre, fecha conmemorativa de la Virgen de Guadalupe, como Día de Extremadura. Y ahora, Vara promueve la concesión de la medalla de Extremadura al colegio jesuita de Villafranca. Estos hechos revelan una democracia de baja intensidad, la existencia de una amalgama del poder político y el poder religioso. En Extremadura parece que hemos pasado del nacional-catolicismo al regional-catolicismo.

Y, ligado al anterior, un quinto y último argumento: en Extremadura hace falta más democracia y poner fin a la losa que supone el clientelismo social y político. “La indiferencia es el peso muerto de la historia”, escribió Antonio Gramsci. En Extremadura, la fatalidad, “la materia bruta desbaratadora de la inteligencia”, el fardo del conformismo está ligado a unas relaciones sociales atravesadas por la dependencia hacia el poder. El clientelismo es la manipulación estratégica y selectiva de la escasez. Su naturalización en la sociedad extremeña acarrea resignación y miedo. Sólo así puede entenderse el descaro de un gobernante que anuncia un galardón injusto para una institución elitista con la que está comprometido personalmente.

Otra Extremadura alternativa al clientelismo, sin ataduras ni vasallajes, es urgente. Y posible.

Colegio San José

Colegio San José. Villafranca de los Barros