Camalote. Las cartas encima de la mesa.

Artículo publicado en versión resumida el 10/10/2018 en El Salto Extremadura

Leía hace unos días en un diario regional una noticia en la que dos biólogas y un biólogo hablaban sobre la presencia del camalote en el Guadiana. Planteaban que la llegada de esta planta invasora a nuestro río podría haber sido a través de importación “por su valor decorativo a países europeos” y que “pudieron lanzar al río ejemplares después de haberlos disfrutado en sus casas”, también que “pudo llegar a través de una empresa que trabajó en la provincia después de haber desarrollado su tarea en Brasil y que podría haber traído las semillas en las máquinas o hasta en las botas de los empleados”.

En resumen, una noticia muy somera y poco clarificadora que no entra al fondo del asunto. La sociedad extremeña se merece que pongamos las cartas encima de la mesa sobre el cómo, cuándo y porqué nuestro Guadiana ha sido colonizado por esta planta originaria de la cuenca del Amazonas.

    Sobre la llegada de la planta a nuestras latitudes poco se puede añadir a lo expuesto anteriormente. Después de 15 años en nuestros ríos hay pocas certidumbres sobre cómo llegó y todas las posibilidades son creíbles, incluso la llegada en máquinas o calzado de empresas que trabajaron en latinoamérica ya que las semillas pueden conservar su capacidad germinativa entre 5 y 20 años (1), lo que da una idea de la gran potencia de dispersión que tiene esta planta y la dificultad para su eliminación.   

Una vez que llega aquí la planta o la semilla podría morir, pero ¿a qué se debe su tremenda proliferación?.

Los datos sobre la presencia del camalote en el Guadiana se remontan a 2002-2003 en la desembocadura del Zújar en el Guadiana. Requiere para su germinación grandes oscilaciones de temperatura y condiciones de alta iluminación, características propias de nuestra tierra y contra las que poco podemos hacer más allá de intentar mitigar el cambio climático que acelera estos procesos. Para su explosión poblacional el camalote necesita agua con un alto contenido de nutrientes como nitrógeno, fósforo y potasio que abundan en el Guadiana procedente principalmente de la contaminación derivada de la agricultura y las deficiencias en la depuración de aguas residuales.

Ya en el año 2005 Greenpeace alertaba de que el tramo extremeño del Guadiana era el más contaminado. En su estudio La calidad de las aguas en España. Un estudio por cuencas (2) afirman que el 88’26% del agua de la cuenca del Guadiana es de uso agrícola y ganadero y el 11’74% de uso urbano. Aseguran que “el deficiente grado de depuración de las aguas residuales, la degradación de las orillas y riberas, la alteración del cauce por embalses y la extracción de áridos son algunas de las causas del mal estado del río Guadiana. A ello se suman la contaminación de los acuíferos por nitratos y el uso de sustancias químicas como los plaguicidas.” Añaden que “los excedentes de riego en zonas agrícolas aportan nitratos, fosfatos (procedentes de fertilizantes) y pesticidas a las aguas superficiales y subterráneas. […] El propio Plan Hidrológico del Guadiana, del año 1995, afirmaba que el 24% de los embalses de la cuenca se encontraban ya eutrofizados y el 13,8 % hipereutrofizados. Los más afectados son los embalses de Marisánchez, Alange y Nogales. […] Los excedentes de riego cargados de fertilizantes y pesticidas afectan gravemente al conjunto de las aguas (superficiales y subterráneas), especialmente aguas abajo de Ciudad Real. Así, el 24% de las aguas embalsadas presentan problemas de eutrofización y el 79% de los acuíferos tiene niveles de nitratos por encima de los 50 mg/l. Los acuíferos más afectados son: Lillo-Quintanar, Mancha Occidental, Ciudad Real, Campo de Montiel, Vegas altas y Vegas Bajas.

Entre las malas prácticas de las administraciones subrayan: “la revisión del “Plan General Municipal de Ordenación Urbana de Badajoz” aprobado el pasado 19 de marzo de 2005. Este plan permitirá la ocupación de parte de la zona de policía del Guadiana a su paso por la ciudad, la canalización de importantes tramos del río, la eliminación de la vegetación natural del río y el aumento de presión sobre la zona, lo que provocará la pérdida del hábitat de muchas especies (196). La zona afectada, además, fue declarada en 1989 como suelo no urbanizable de protección urbanística. Sin embargo, de nuevo, los intereses económicos se imponen a costa del medio ambiente.”

En el Informe preliminar de evaluación de daños ambientales de Eichornia crassipes en la cuenca del Guadiana (3) (diciembre 2017) la CHG y el Ministerio afirman queel desarrollo de la agricultura en la zona de actuación conlleva la utilización de fertilizantes que, con el retorno del agua al río Guadiana, son causa de un apreciable enriquecimiento en nutrientes […] El tramo medio del Guadiana, y concretamente la zona donde se extiende el camalote, se encuentra afectada por otros factores impactantes. La mayoría de ellos llevan ejerciendo su efecto sobre los valores naturales de la cuenca desde antes que se detectara por primera vez esta planta invasora. Entre estos impactos se encuentran la contaminación de las aguas […]”

¿Por qué se han excluido estas cuestiones del debate? ¿Cuál es la responsabilidad de las diferentes administraciones en el estado actual de las aguas del Guadiana?  

La actuación por parte de la Junta de Extremadura, ayuntamientos y Confederación Hidrográfica del Guadiana (CHG) ha sido irregular desde entonces. Elías D. Dana (4) afirma esto que “en su día se le permitió proliferar en ciertos puntos del Guadiana a su paso por Extremadura y experimentó una explosión poblacional que la condujo a ocupar una extensa lámina de agua”.

La reducción de la presencia del camalote está ligada, por tanto, a la urgente depuración de las aguas que vierten al Guadiana y en ese sentido la biodepuración se postula como una posibilidad eficiente y madura en nuestra tierra. El cambio hacia modelos agrarios más sostenibles y menos agresivos es otra de las cuestiones que no se pueden excluir de este debate si queremos hablar en serio de reducir la extensión de esta planta invasora.

La Junta y CHG están llevando a cabo acciones de eliminación mecánica de la planta a través de TRAGSA o la UME en época de mayor proliferación de la misma pero si la planta ha podido llegar en maquinaria o calzado de empresas que han trabajado a 7.500 kilómetros del Guadiana es lógico pensar que esas máquinas y operarios están contribuyendo a la dispersión de la misma teniendo en cuenta que el camalote se reproduce activamente tanto por semilla como asexualmente (estolones, fragmentación de plantas) y que puede ser dispersada por las aves.

Así mismo se ha optado por desembalsar agua en diferentes tramos del río para vaciarlo y facilitar la extracción de planta. En ese caso las semillas se depositan en el fondo del cauce donde pueden esperar hasta 20 años para volver a germinar y reproducirse además de poder hacerlo a través de fragmentos de plantas que queden en el curso del río.

Es por el estado del Guadiana y por las cualidades propias de la planta por lo que a día de hoy debemos eliminar del debate la erradicación de la misma. La solución debe pasar por la investigación ya que ni la extracción mecánica ni la aplicación de productos químicos ni la lucha biológica parecen fiables aparte de los perjuicios que producirían en la flora y fauna acuáticas así como para la pesca y otras actividades de ocio acuáticas.

También sería peligro establecer vínculos económicos y laborales con la presencia de esta plaga pues podría contribuir a su perpetuación en nuestras aguas por intereses particulares.

En definitiva, las diferentes administraciones de uno y otro signo se tiran la pelota continuamente pero lo cierto es que para tratar el tema de forma seria deben acometer actuaciones de calado en todo el curso del río mucho más allá de la simple retirada de la planta.

Bibliografía:

1.- Sanz Elorza, Mario/Dana Sánchez, Elías D./Sobrino Vesperinas, Eduardo. Atlas de las plantas alóctonas invasoras en España.

2.- La calidad de las aguas en España. Un estudio por cuencas.

3.- Especies Vegetales Invasoras en Andalucía. Elías D. Dana 2004 – 2006 (pág 120)

4 .- Informe preliminar de evaluación de los daños ambientales de Eichhornia crassipes

 

43669112_727959537549609_5650036122202406912_o en la cuenca del Guadiana. Diciembre 2017.   

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