Lo que CHG no te cuenta sobre el contrato de aprovechamiento del camalote.

Hace unos días escribía este artículo sobre la problemática del camalote en el río Guadiana https://www.elsaltodiario.com/ecologia/camalote-coloniza-guadiana en el que hablaba de algunas de las causas que han favorecido su explosión demográfica y resaltaba la importancia de no generar dependencias económicas ni laborales en su extracción porque podría contribuir a perpetuar el problema debido a intereses particulares.

Hoy conocemos por nota de prensa https://www.chguadiana.es/sites/default/files/2018-10/31.10.18%20Licitaci%c3%b3n%20aprovechamiento%20camalote.pdf que la Confederación Hidrográfica del Guadiana (CHG) ha sacado a licitación el contrato de “aprovechamiento para su destrucción de Eichhornia crassipes (camalote) en el río Guadiana” y hay algunas cosas que no dice. Ya el propio nombre del contrato deja claro que la empresa que licite se va a aprovechar de la destrucción de la planta que se recoja.

En el segundo párrafo informa de que la empresa interesada podrá aprovechar el camalote que se extrae del río Guadiana, extracción que en estos momentos está llevando a cabo la UME y TRAGSA.

Continúa diciendo que “en ningún caso se realizará la comercialización de la planta” descartando así, a priori, intereses económicos en este proceso. Lo cierto es que el propio Pliego de bases para la enajenación del “Aprovechamiento para su destrucción de Eichhornia crassipes en el río Guadiana https://contrataciondelestado.es/wps/wcm/connect/f2f08d2e-65e6-467c-aa24-8bb4cf489ce7/DOC201810241421103%2BPPT.pdf?MOD=AJPERES&attachment=true&CACHE=NONE&CONTENTCACHE=NONE”,”2″,”N incluye diferentes referencias a legislación estatal y europea según la cual las especies exóticas o invasoras como el camalote no se pueden comercializar. Sin embargo CHG alega que se acoge a las excepciones incluidas en esa legislación para el uso comercial de estas especies cuando se trate de estrategias para la erradicación, control poblacional o contención de dichas especies. Parece, por tanto, que el pliego contradice la nota de prensa y CHG sí va a comercializar el camalote.

    Pero es más, el “Pliego de cláusulas administrativas particulares del contrato administrativo especial para el aprovechamiento para destrucción de eichhornia crassipes en el río Guadiana. https://contrataciondelestado.es/wps/wcm/connect/9f4d2eff-7e5f-49c2-98f9-c16fcc02c61d/DOC201810241032562%2BPCAP%2BAPROVECHAMIENTO%2BCAMALOTE%2BCSV.pdf?MOD=AJPERES&attachment=true&CACHE=NONE&CONTENTCACHE=NONE”,”3″,”N especifica que el importe mínimo del contrato de cada lote por tres años tendrá una cuantía fija de 5.000€/año (15.000€) más una parte variable de 30.000 toneladas/año por una cuantía mínima de 0,10€/tonelada, es decir, un mínimo de 3.000 €/tonelada y año (9.000€). Por tanto el contrato de tres años por cada lote sale por 24.000 € sin IVA, 29.040€ con IVA. Como hay dos lotes (Villanueva de la Serena-Mérida y Mérida-Badajoz) la CHG ingresará 58.080 € por esos tres años con posibilidad de prórroga dos años más, lo que asciende a un total de 96.800€.

    Lo interesante de estos datos es la parte variable que se oferta por un precio mínimo de 10 céntimos por tonelada, pero que puede ser mayor según lo que ofrezca la empresa que se quede con el contrato. El pago de esa parte variable se deberá hacer cada año de forma semestral al precio por tonelada que se establezca finalmente, eso a todas luces parece una venta o comercialización de camalote, aunque la nota de prensa de Confederación intente ocultarlo. Es conveniente recordar que la UME ha extraído 5.000 toneladas en la primera semana de trabajo si bien es cierto que la cantidad de planta en el río se irá reduciendo y se espera que continúe siendo así siempre y cuando no haya intereses opuestos a que la planta desaparezca.   

Lo cierto es que esa nota no aclara si el impedimento de comercializar es para CHG o para la empresa adjudicataria, en este último caso si bien la empresa no comercializa directamente el camalote si que vende el producto final que obtiene ya sea biogás, biomasa, pellet, celulosa etc por tanto hay que volver a recalcar que de esta forma se crean muchos intereses particulares para que nunca deje de haber camalote en el Guadiana y así nunca se acabe el negocio.

    Lo que tampoco incluye la nota de prensa es que la empresa adjudicataria no sólo aprovechará la planta que extraiga CHG, sino que también podrá “proceder a la extracción directa de planta del agua al objeto de aumentar la cantidad de camalote a procesar, dentro del contexto de su erradicación” de esta forma todo el ciclo, con la supervisión de CHG, queda en manos de la empresa.

En definitiva, si una empresa accede al contrato es porque le interesa y pretenderá que el suministro de materia prima se alargue lo máximo posible. La responsable de ello es Confederación Hidrográfica del Guadiana que permite que se haga negocio con una catástrofe ecológica y ambiental.

    Habrá que hacer seguimiento a la evolución de este problema durante los próximos 3-5 años en los que se desarrollará este contrato.

287204_1

Anuncios

Camalote. Las cartas encima de la mesa.

Artículo publicado en versión resumida el 10/10/2018 en El Salto Extremadura

Leía hace unos días en un diario regional una noticia en la que dos biólogas y un biólogo hablaban sobre la presencia del camalote en el Guadiana. Planteaban que la llegada de esta planta invasora a nuestro río podría haber sido a través de importación “por su valor decorativo a países europeos” y que “pudieron lanzar al río ejemplares después de haberlos disfrutado en sus casas”, también que “pudo llegar a través de una empresa que trabajó en la provincia después de haber desarrollado su tarea en Brasil y que podría haber traído las semillas en las máquinas o hasta en las botas de los empleados”.

En resumen, una noticia muy somera y poco clarificadora que no entra al fondo del asunto. La sociedad extremeña se merece que pongamos las cartas encima de la mesa sobre el cómo, cuándo y porqué nuestro Guadiana ha sido colonizado por esta planta originaria de la cuenca del Amazonas.

    Sobre la llegada de la planta a nuestras latitudes poco se puede añadir a lo expuesto anteriormente. Después de 15 años en nuestros ríos hay pocas certidumbres sobre cómo llegó y todas las posibilidades son creíbles, incluso la llegada en máquinas o calzado de empresas que trabajaron en latinoamérica ya que las semillas pueden conservar su capacidad germinativa entre 5 y 20 años (1), lo que da una idea de la gran potencia de dispersión que tiene esta planta y la dificultad para su eliminación.   

Una vez que llega aquí la planta o la semilla podría morir, pero ¿a qué se debe su tremenda proliferación?.

Los datos sobre la presencia del camalote en el Guadiana se remontan a 2002-2003 en la desembocadura del Zújar en el Guadiana. Requiere para su germinación grandes oscilaciones de temperatura y condiciones de alta iluminación, características propias de nuestra tierra y contra las que poco podemos hacer más allá de intentar mitigar el cambio climático que acelera estos procesos. Para su explosión poblacional el camalote necesita agua con un alto contenido de nutrientes como nitrógeno, fósforo y potasio que abundan en el Guadiana procedente principalmente de la contaminación derivada de la agricultura y las deficiencias en la depuración de aguas residuales.

Ya en el año 2005 Greenpeace alertaba de que el tramo extremeño del Guadiana era el más contaminado. En su estudio La calidad de las aguas en España. Un estudio por cuencas (2) afirman que el 88’26% del agua de la cuenca del Guadiana es de uso agrícola y ganadero y el 11’74% de uso urbano. Aseguran que “el deficiente grado de depuración de las aguas residuales, la degradación de las orillas y riberas, la alteración del cauce por embalses y la extracción de áridos son algunas de las causas del mal estado del río Guadiana. A ello se suman la contaminación de los acuíferos por nitratos y el uso de sustancias químicas como los plaguicidas.” Añaden que “los excedentes de riego en zonas agrícolas aportan nitratos, fosfatos (procedentes de fertilizantes) y pesticidas a las aguas superficiales y subterráneas. […] El propio Plan Hidrológico del Guadiana, del año 1995, afirmaba que el 24% de los embalses de la cuenca se encontraban ya eutrofizados y el 13,8 % hipereutrofizados. Los más afectados son los embalses de Marisánchez, Alange y Nogales. […] Los excedentes de riego cargados de fertilizantes y pesticidas afectan gravemente al conjunto de las aguas (superficiales y subterráneas), especialmente aguas abajo de Ciudad Real. Así, el 24% de las aguas embalsadas presentan problemas de eutrofización y el 79% de los acuíferos tiene niveles de nitratos por encima de los 50 mg/l. Los acuíferos más afectados son: Lillo-Quintanar, Mancha Occidental, Ciudad Real, Campo de Montiel, Vegas altas y Vegas Bajas.

Entre las malas prácticas de las administraciones subrayan: “la revisión del “Plan General Municipal de Ordenación Urbana de Badajoz” aprobado el pasado 19 de marzo de 2005. Este plan permitirá la ocupación de parte de la zona de policía del Guadiana a su paso por la ciudad, la canalización de importantes tramos del río, la eliminación de la vegetación natural del río y el aumento de presión sobre la zona, lo que provocará la pérdida del hábitat de muchas especies (196). La zona afectada, además, fue declarada en 1989 como suelo no urbanizable de protección urbanística. Sin embargo, de nuevo, los intereses económicos se imponen a costa del medio ambiente.”

En el Informe preliminar de evaluación de daños ambientales de Eichornia crassipes en la cuenca del Guadiana (3) (diciembre 2017) la CHG y el Ministerio afirman queel desarrollo de la agricultura en la zona de actuación conlleva la utilización de fertilizantes que, con el retorno del agua al río Guadiana, son causa de un apreciable enriquecimiento en nutrientes […] El tramo medio del Guadiana, y concretamente la zona donde se extiende el camalote, se encuentra afectada por otros factores impactantes. La mayoría de ellos llevan ejerciendo su efecto sobre los valores naturales de la cuenca desde antes que se detectara por primera vez esta planta invasora. Entre estos impactos se encuentran la contaminación de las aguas […]”

¿Por qué se han excluido estas cuestiones del debate? ¿Cuál es la responsabilidad de las diferentes administraciones en el estado actual de las aguas del Guadiana?  

La actuación por parte de la Junta de Extremadura, ayuntamientos y Confederación Hidrográfica del Guadiana (CHG) ha sido irregular desde entonces. Elías D. Dana (4) afirma esto que “en su día se le permitió proliferar en ciertos puntos del Guadiana a su paso por Extremadura y experimentó una explosión poblacional que la condujo a ocupar una extensa lámina de agua”.

La reducción de la presencia del camalote está ligada, por tanto, a la urgente depuración de las aguas que vierten al Guadiana y en ese sentido la biodepuración se postula como una posibilidad eficiente y madura en nuestra tierra. El cambio hacia modelos agrarios más sostenibles y menos agresivos es otra de las cuestiones que no se pueden excluir de este debate si queremos hablar en serio de reducir la extensión de esta planta invasora.

La Junta y CHG están llevando a cabo acciones de eliminación mecánica de la planta a través de TRAGSA o la UME en época de mayor proliferación de la misma pero si la planta ha podido llegar en maquinaria o calzado de empresas que han trabajado a 7.500 kilómetros del Guadiana es lógico pensar que esas máquinas y operarios están contribuyendo a la dispersión de la misma teniendo en cuenta que el camalote se reproduce activamente tanto por semilla como asexualmente (estolones, fragmentación de plantas) y que puede ser dispersada por las aves.

Así mismo se ha optado por desembalsar agua en diferentes tramos del río para vaciarlo y facilitar la extracción de planta. En ese caso las semillas se depositan en el fondo del cauce donde pueden esperar hasta 20 años para volver a germinar y reproducirse además de poder hacerlo a través de fragmentos de plantas que queden en el curso del río.

Es por el estado del Guadiana y por las cualidades propias de la planta por lo que a día de hoy debemos eliminar del debate la erradicación de la misma. La solución debe pasar por la investigación ya que ni la extracción mecánica ni la aplicación de productos químicos ni la lucha biológica parecen fiables aparte de los perjuicios que producirían en la flora y fauna acuáticas así como para la pesca y otras actividades de ocio acuáticas.

También sería peligro establecer vínculos económicos y laborales con la presencia de esta plaga pues podría contribuir a su perpetuación en nuestras aguas por intereses particulares.

En definitiva, las diferentes administraciones de uno y otro signo se tiran la pelota continuamente pero lo cierto es que para tratar el tema de forma seria deben acometer actuaciones de calado en todo el curso del río mucho más allá de la simple retirada de la planta.

Bibliografía:

1.- Sanz Elorza, Mario/Dana Sánchez, Elías D./Sobrino Vesperinas, Eduardo. Atlas de las plantas alóctonas invasoras en España.

2.- La calidad de las aguas en España. Un estudio por cuencas.

3.- Especies Vegetales Invasoras en Andalucía. Elías D. Dana 2004 – 2006 (pág 120)

4 .- Informe preliminar de evaluación de los daños ambientales de Eichhornia crassipes

 

43669112_727959537549609_5650036122202406912_o en la cuenca del Guadiana. Diciembre 2017.