Regaremos con lágrimas.

Leía hace unos días en el estudio “Estructura de la propiedad de la tierra en España. Concentración y acaparamiento(1) una serie de afirmaciones sobre el regadío a nivel estatal que me interesaba aterrizar a Extremadura. En él se afirmaba que “el Informe de Sostenibilidad en España de 2012 -del Ministerio de Agricultura- señala un dato paradójico que cuestiona la sostenibilidad del modelo, y es que mientras el valor agregado bruto de la agricultura disminuye, algunas de sus presiones continúan aumentando, como es el caso del consumo de agua y el uso de fertilizantes. La encuesta del Instituto Nacional de Estadística sobre el uso del agua en el sector agrario de 2011 señala que el volumen de agua de riego utilizado en el sector agrario aumentó en 1,4% en 2011 respecto de 2010 pese a que el valor agregado de la agricultura descendió en 2,3 puntos porcentuales.”

Visto esto procedí a actualizar la información primero y a conocer la situación a nivel extremeño después en cuanto a gasto de agua para riego y valor agregado bruto de la agricultura, no sin antes hacer un breve recorrido por la historia de los regadíos en Extremadura.

En un resumen rápido de la evolución de los regadíos en nuestra tierra nos debemos remontar a la II República Española cuando la Ley de Riegos de 13 de abril de 1932 y el Plan Nacional de Obras Hidráulicas impulsan la construcción del embalse del Cíjara -el mayor del país-, también los de Lácara, Piedra Santa, Alange y Valuengo así como la finalización de Proserpina y Cornalvo. Este Plan suponía para el Guadiana el replanteamiento coherente que transformaría en regadío 108.000 hectáreas en su cuenca(2).

El golpe de estado franquista en 1936 y la posterior guerra civil provocaron la paralización y destrucción de las obras de la gran presa de Cíjara y esas grandes extensiones de la vegas del Guadiana que iban a ser regadas y repartidas democráticamente entre los campesinos extremeños se entregaron a un puñado de manos afines al régimen franquista(3).

En los años cincuenta el franquismo pone en marcha el Plan Badajoz para regular la cuenca del Guadiana. Este Plan suponía legitimar la concentración en pocas manos no sólo de la tierra, sino también de la comercialización y transformación de los productos agrarios, del abastecimiento de los medios de producción y los créditos para financiarlos(4).

De las 108.000 Has proyectadas en la cuenca del Guadiana en periodo republicano pasamos cincuenta años después a 175.625 (1972), 176.391 (1982) y 179.403 (1989) en toda Extremadura -según estudio(5) de Artemio Baigorri basado en los censos agrarios-. En ese mismo estudio se plasma que de las ocho regiones con mayor superficie de regadío (Castilla y León, Aragón, Cataluña, Comunidad Valenciana, Región de Murcia, Extremadura, Castilla La Mancha y Andalucía) la nuestra destaca por la alta proporción en cuanto a hectáreas de regadío por habitante (la segunda más alta tras Aragón) más relacionada con la baja densidad de población extremeña. Así mismo recoge un índice sobre importancia real del regadío relacionando la superficie de regadío respecto del total de tierras cultivadas, con la población de la región y con los activos agrarios y otras variables económicas según el cual nuestra región se posiciona a la cola de las ocho comunidades anteriores e incluso por debajo de otras con bastante menos superficie de regadío.

Según datos del Ministerio de Agricultura(6) la superficie regada en Extremadura pasó de 205.008 Has en 2005 a 267.423 en 2016. Un aumento del 30,45% en once años. En la actualidad hay nuevos regadíos proyectados en nuestra región.

Una vez resumidos ochenta y cinco años de historia en unas decenas de líneas paso a actualizar y circunscribir a Extremadura los datos del párrafo inicial.

En ese sentido el pasado 5 de julio de 2017 el Instituto Nacional de Estadística publicaba los datos de la Encuesta(7) sobre el uso del agua en el sector agrario del año 2015. En ella se recoge que el volumen de agua de riego utilizado en el sector agrario disminuyó un 1,2% en 2015 respecto al año anterior a nivel estatal. También señala que el regadío acapara el 84’3% del agua de España (83,2% en el caso del Guadiana y 68,9% en el caso del Tajo(8)) mientras que el abastecimiento a la población y el consumo industrial ocupan el 15’7% restante. Concreta que de cada diez litros de agua que se van para el regadío sólo vuelve uno al río. En cuanto a Extremadura, sin embargo, vemos cómo nuestra comunidad está entre las tres que más aumentaron el consumo de agua de riego en el año 2015, un 1,6% respecto al año anterior.

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Por otro lado vemos además que según Confederación Hidrográfica del Guadiana (CHG)9 la cuenca extremeña tiene a 4 de septiembre de 2017 un 12,4% menos de agua embalsada respecto a la misma fecha del año anterior, pasando del 57,9% el año pasado al 45,5% en la actualidad, es decir, 988,4 hm3 menos o lo que es lo mismo, casi un billón (con b) de litros menos de agua.

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Respecto a la cuenca extremeña del río Tajo, según el último boletín emitido(10) por la Confederación Hidrográfica que lo gestiona, los embalses se encuentran a fecha de 4 de septiembre de 2017 con un 14,39% menos que la misma fecha de 2016. La diferencia llega a los 910,371 hectómetros cúbicos. Más de novecientos mil millones de litros se han perdido en un año.

Así las cosas, aún me quedaba un dato por contrastar. Recurrí a la Memoria Anual 2016 sobre la situación socioeconómica de la comunidad autónoma de Extremadura(11) que elabora cada año el CES (Consejo Económico y Social de Extremadura) y que fue presentada el pasado mes de julio de 2017. En ella se afirma que el VAB -valor agregado bruto- a precios básicos del sector primario extremeño es un 0,62% inferior a 2015. Si tomamos los datos en términos de volumen o reales la reducción del VAB es del 1,6% respecto al año anterior.

Revisados los diferentes documentos oficiales que he ido citando se confirman las tesis iniciales, y es que al mismo tiempo que nuestra región aumenta el consumo de agua para regadío disminuye la riqueza que genera el propio sector agrario.

Más allá de promesas electorales, pagos futuros, producciones virtuales y beneficios etéreos urge la necesidad, en un contexto de cambio climático que ha venido para quedarse, de hacer una reflexión profunda sobre el futuro de nuestra tierra.

Que nuestro mapa de cultivos es insostenible es una realidad cada vez más aceptada en todos los sectores agrarios. Se abre, por tanto, una nueva etapa de reestructuración de cultivos y/o apuesta por otras variedades más adaptadas a las nuevas condiciones hídricas. Es una oportunidad histórica para apostar por un modelo de agricultura más sostenible, que premie la calidad frente a la cantidad, que fomente la diversificación de cultivos y frene el acelerado proceso de reducción de biodiversidad cultivada, que genere empleo y alimente a la población… una agricultura para los agricultores y agricultoras.

Una agricultura -y ganadería- que nos permita vivir y trabajar dignamente en nuestra tierra tanto a nosotros/as como a las generaciones futuras.

Bibliografía utilizada

1.- Estudio “Estructura de la propiedad de la tierra en España. Concentración y acaparamiento.” de Carles Soler y Fernando Fernández y coordinado por la Fundación Mundubat y Revista Soberanía Alimentaria, Biodiversidad y Culturas.

2.- La Reforma Agraria en Badajoz durante la IIª República. Francisca Rosique Navarro.

3.- Extremadura Saqueada. Recursos naturales y autonomía regional. Equipo dirigido por J.M. Naredo, M. Gaviria y J. Serna.

4.- “Vivir donde quieras: del PER a la Renta Básica en el medio rural de Extremadura.” VVAA.

https://ia601307.us.archive.org/4/items/ESTUDIEXTREMADURA/ESTUDI%20EXTREMADURA_backup.pdf

5.- El regadío en Extremadura. Artemio Baigorri.

https://www.eweb.unex.es/eweb/sociolog/inforegadio%202.pdf

6.- Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de Cultivos en España (ESYRCE) 2016. Informe sobre regadíos en España. Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente.

http://www.mapama.gob.es/es/estadistica/temas/novedades/regadios2016_tcm7-460767.pdf

7.- Encuesta sobre el uso del agua en el sector agrario del año 2015. http://www.ine.es/prensa/euasa_2015.pdf

8.- “Análisis crítico de la modernización de regadíos. Pensando el futuro ¿cómo será el nuevo paradigma?” Joan Corominas Masip y Rafael Cuevas Navas.

http://www.publicacionescajamar.es/pdf/series-tematicas/economia/efectos-de-la-modernizacion-de-regadios.pdf

9.- Parte semanal de Embalses. Confederación Hidrográfica del Guadiana.

http://www.chguadiana.es/corps/chguadiana/data/resources/file/embalses/parte_semanal_embalses.pdf

10.- Parte semanal de Embalses. Confederación Hidrográfica del Tajo.

http://www.chtajo.es/LaCuenca/AguaEmbalsada/Paginas/default.aspx

11.- Memoria Anual 2016. Situación socioeconómica de la Comunidad Autónoma de Extremadura. Consejo Económico y Social de Extremadura (CES). http://www.juntaex.es/filescms/cesextremadura/uploaded_files/informes_socioeconomicos/Resumen_Ejecutivo_CES_2016.pdf

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“Colegio San José, una Medalla al privilegio.” Por Manolo Cañada.

No tiene reparo alguno en decir que cada vez que pasa por Villafranca de los Barros siente necesidad de entrar en el Colegio San José para visitar a la Virgen que se venera en la capilla”. La frase es del periodista Antonio Ortiz y el devoto feligrés al que se refiere el reportaje publicado en el diario Hoy el 3 de octubre de 2006 no es otro que Guillermo Fernández Vara, exalumno del colegio jesuita durante siete años y hoy presidente de la Junta. El mismo que, hace unas semanas, anunciaba la concesión de la Medalla de Extremadura a esa corporación religiosa. Así, sin anestesia, sin pudor alguno. Así se hacen las cosas todavía en esta tierra marcada a sangre y fuego con la señal indeleble del caciquismo.

Vara con la orla del Colegio San José.jpg

Guillermo Fernández Vara contempla su orla en el Colegio San José.

El dinero tiene, entre otras infinitas virtudes, una calidad detergente. Y múltiples cualidades nutricias”. En una de sus últimas novelas, Rafael Chirbes ponía este fogonazo de lucidez en la boca de Esteban, uno de esos personajes-abreojos con los que el escritor valenciano retrataba la argamasa moral sobre la que los ricos del país, viejos y nuevos, han construido su dominio a lo largo de décadas. El poder comparte con el dinero su capacidad blanqueadora. La adjudicación de la medalla al Colegio San José persigue acicalar el relato legitimador de la crema social y política de Extremadura y, para ello, nos presenta el privilegio tras el formato de la excelencia educativa. Las élites se condecoran a sí mismas. La familia que reza unida permanece unida, aseguraba el célebre lema del Padre Peyton… Pero aún lo estará más si entre sus miembros se recompensan mutuamente.

El galardón, acordado por los dos grandes partidos, constituye un poderoso símbolo sobre el entramado y la fortaleza de las redes del poder en Extremadura. Si hay un colegio en la región que represente a la casta política y económica durante todo el siglo XX ese es, en primer lugar y sin duda alguna, el centro donde estudió Fernández Vara. El Colegio San José de Villafranca ha sido el Pilar extremeño, por sus pupitres ha pasado una parte muy significativa de las élites judicial, universitaria, empresarial o política. Junto a nombres conocidos del mundo de la cultura y el espectáculo como Rafael Sánchez Ferlosio, Juan Luis Galiardo, José Manuel Soto o Lucía Dominguín, en sus aulas se han formado algunos de los exponentes más señeros de la aristocracia y el latifundismo patrio como Antonio de Vargas-Zúñiga y Montero de Espinosa, II Marqués de Siete Iglesias y primer director de la Real Academia de Extremadura, Rafael de Medina Abascal, XX Duque de Feria y XVII Marqués de Villalba o Francisco Fernández-Daza y Fernández de Córdoba, fundador de la Asociación Nacional de Caballos de Pura Raza Española.

Como es sabido, por el Colegio Nuestra Señora del Pilar, en Madrid, han transitado ministros, embajadores, fiscales generales del Estado y altos cargos de la política. Pero, salvando los condicionantes de periferia geográfica, el Colegio San José de Villafranca no le va a la zaga en lo que a densidad oligárquica se refiere: en sus clases se han adiestrado políticos franquistas como Francisco Bonilla Pérez de Guzmán el Bueno, presidente de la Diputación Provincial de Cáceres y procurador en Cortes, o Álvaro Lapuerta, también procurador franquista entre 1967 y 1977 y, posteriormente, responsable de las finanzas del PP entre los años 1993 y 2008. Y, tras la transición democrática, una auténtica pléyade de alcaldes y concejales de municipios de Extremadura, así como decenas de altos cargos de las administraciones provincial y regional: a título de ejemplo, mencionaremos los nombres de Vicente Sánchez Cuadrado, senador del Partido Popular y candidato a la Presidencia de la Junta en el año 1991, el de Ángel Robina Blanco-Morales, Director General de Universidad durante seis años en el gobierno regional del PSOE y decano de la Facultad de Educación en la UEX, o el de María Teresa Tortonda, actualmente senadora del PP.

La sinergia entre el colegio jesuita y la clase política dirigente extremeña es notoria y continua hasta nuestros días. Dos curiosos y recientes botones de muestra del íntimo maridaje: tanto el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Almendralejo, regido por el PP, como el de Villafranca, conducido por el PSOE, cuentan con exalumnos del centro. Del mismo modo, al frente de las direcciones generales de la Consejería de Sanidad, se han ido alternando antiguos alumnos del colegio, tanto en la escudería del PSOE (Juan Luis Cordero Carrasco) como en la del PP (Juan José Garrido Romero).

El sociólogo francés Pierre Bourdieu estudió meticulosamente el modo mediante el que la institución escolar contribuye a reproducir la distribución de partida del capital cultural y económico; cómo, “bajo su discurso universalista, la escuela no hace sino legitimar un particular ethos de clase”. En el Colegio San José, como en todos los centros educativos de élite, se han ido encontrando, a lo largo de decenios, los que se tenían que encontrar. Los llamados a ser el día de mañana catedráticos, magistrados, arquitectos, farmacéuticos, procuradores, dentistas, políticos y, por supuesto, empresarios y banqueros. La biografía del poder comienza a escribirse en los pupitres. Por las aulas del colegio jesuita ha correteado una porción muy representativa de la flor y nata de Extremadura e incluso del cogollo empresarial de fuera de la región. Citaremos, sólo a título de ejemplo, algunos de los nombres más conocidos: varios retoños de la familia Benjumea, propietaria de Abengoa, tradicionalmente vinculada a la Casa Real, Luis Valls Taberner, hijo del presidente del Banco Popular o José María Espinosa de los Monteros Jaraquemada, ejecutivo en Hidroeléctrica Española y en Iberdrola.

La onda expansiva de esa condensación de apellidos, dinero y poder se prolonga hasta el presente, con la indispensable contribución del Instituto Católico de Administración y Dirección de Empresas (ICADE), de la Universidad Pontificia Comillas. Entre los integrantes de la jet empresarial actual, se encuentran, entre otros, los exalumnos José María Pacheco Guardiola, presidente de la multinacional Konecta, Rafael Medina Abascal, vigésimo duque de Feria y ejecutivo de Massimo Dutti-Inditex o Ismael Clemente, el nuevo rey del sector inmobiliario en España. “La huella del San José llega al IBEX 35”: con ese rotundo título se reseñaba en Nuevo Milenio, la revista de los antiguos alumnos, la ascensión al mundo celestial del emprendimiento por parte de Ismael Clemente y Miguel Ollero, directivos de Merlin Properties, una empresa donde han anidado los fondos buitre más depredadores de la jauría bursátil, como Blackstone o BlackRock, especializados, por ejemplo, en comprar urbanizaciones de viviendas sociales en alquiler (2.000, sólo en Madrid) a precios de baratija y echar a la calle, como bestias, a las familias. En noviembre de 2013, el Papa Francisco, en su primera exhortación apostólica, “La alegría del Evangelio”, analizaba con perspicacia el nutriente ideológico de este tipo de prácticas empresariales: “Mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz. Este desequilibrio proviene de ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera”.

            La otra historia del Colegio San José

Al escritor Ricardo Piglia le gustaba recordar que el Estado es también una gran máquina de narrar. “El Estado no puede funcionar sólo por la pura coerción, necesita construir consenso, construir historias, hacer creer cierta versión de los hechos”. Durante los últimos meses, en Extremadura, asistimos a la construcción de uno de esos relatos tramposos del poder: el enaltecimiento del Colegio San José de Villafranca, como paradigma de la calidad educativa y el altruismo social. Desde todas las terminales del dominio, ya sean políticas, empresariales o mediáticas, se emite un único discurso, que ensalza las virtudes del colegio jesuita. “Es el único colegio con sello de calidad europeo”, dice uno de los mandamases; “ha contribuido durante 124 años al enriquecimiento del patrimonio artístico y al desarrollo económico de la comarca”, le responde un segundo gerifalte; “es un centro abierto a toda la sociedad, sin exclusión”, concluye, ya en el delirio de los elogios, otro de los peces gordos de la región. Pero esta historia de éxito y filantropía quizás podría contarse de otro modo. Repasemos, a grandes trazos, algunos de los momentos esenciales de la tierna narración fabricada en los telares del poder.

Desde su fundación en 1893 el colegio San José ha estado ligado siempre a las clases dominantes. A finales del siglo XIX, un periodo de esplendor para la oligarquía local, según el historiador Juan José Sánchez González, algunas de las familias más opulentas de Villafranca y Extremadura promueven la implantación del centro jesuita. Por entonces, el alcalde de Villafranca es Mateo Sánchez-Arjona y Vaca, miembro de una de las familias aristocráticas de más rancia alcurnia.

La Iglesia española –suele olvidarse- ha constituido tradicionalmente un sostén del conservadurismo, una fuerza reaccionaria vinculada férreamente a los grandes propietarios de la tierra y al absolutismo monárquico. Y, dentro de la Iglesia, la Compañía de Jesús encarnará  precisamente las posiciones más retrógradas. Su pugna contra los valores y gobiernos ilustrados -incluso contra el más tibio liberalismo- proviene del siglo XVIII. Sus posiciones ultramontanas y su voluntad de intervención política estarán muy presentes a lo largo de la historia de España. Un ejemplo de esta pulsión la tenemos precisamente en Villafranca: en 1908, sacerdotes jesuitas del Colegio San José participan en la organización de un mitin de orientación carlista. En el pueblo aparecen pasquines denunciándolo: “A Villafranca le viene estrecha la sotana con que quieren estrangularla”.

Años más tarde, la dictadura de Primo de Rivera contará de nuevo con la adhesión entusiasta de la Iglesia, que incrementa aún más las riquezas materiales y las prerrogativas con los que ya cuenta. A principios de los años 30, la población que se dedica a actividades de culto y clero asciende a 136.000 personas, la proporción más elevada después de Italia. La “alianza del trono y del altar” produce cada vez más hartazgo en el pueblo, que sufre diariamente “la vinculación de la mayoría del clero con la clase de los propietarios” (Tuñón de Lara). La República intentó modernizar el país y limitar las prebendas de la Iglesia. En el articulado de la flamante Constitución establece: “Quedan disueltas aquellas Órdenes religiosas que estatutariamente impongan, además de los tres votos canónicos, otro especial de obediencia a autoridad distinta de la legítima del Estado. Sus bienes serán nacionalizados y afectados a fines benéficos y docentes”.

La Compañía de Jesús es disuelta en 1932 e incautados sus bienes. Unos ochenta alumnos del colegio de Villafranca continúan el curso en Estremoz (Portugal) y el centro pasa a ser gestionado por el Ministerio de Instrucción Pública. Al frente del Instituto se nombra a Manuel Vicente Loro, un prestigioso botánico, miembro de la Institución Libre de Enseñanza. Ahora, el Instituto de Segunda Enseñanza pasa a disponer de un internado mixto; durante el período en el que está abierto, sólo cuatro años, son 925 alumnos los que pueden matricularse en él, un número muy superior al que venía acogiéndose (José Antonio Soler).

El 18 de julio de 1936 se produce el golpe de estado contra la República y el 7 de agosto Villafranca de los Barros es tomada por la Columna de la muerte. Comienza la masacre. Sólo entre el 9 de agosto, fecha de la primera ejecución masiva, y el 1 de diciembre de ese año fueron asesinadas más de 600 personas en la localidad, que contaba entonces con 15.000 habitantes. Como ha explicado y demostrado fehacientemente el historiador Francisco Espinosa, el franquismo se erigió sobre el proyecto de exterminio del enemigo político, de la población que había defendido la legalidad republicana.

Sólo un mes después de la entrada de los militares sediciosos, en septiembre de 1936, el colegio vuelve a manos de los jesuitas y una parte del espacio se utilizará como hospital del ejército sublevado. A partir del curso 1936-1937 desaparece la enseñanza secundaria pública de Villafranca, que no contará con un centro público hasta 33 años después, en el curso 1969-1970, a pesar de que el ayuntamiento lo solicitará en reiteradas ocasiones.

El Colegio San José se convierte en uno de los estandartes más ostentosos y desvergonzados del fascismo. Los idiomas que se imparten pasan a ser el alemán y el italiano, las lenguas de los aliados. Y sus instalaciones las visitan, en calidad de invitados, algunos de los más eximios y sanguinarios representantes del nuevo régimen. En 1937 visita el centro el general Queipo de Llano, en 1940 lo hará el general Yagüe y en 1946 quien cumplimente al colegio será Alberto Martín Artajo, Ministro de Asuntos Exteriores, que además tiene un sobrino allí como alumno. Pero si hay una visita representativa del relevante papel que va a jugar en la nueva situación el Colegio San José, esa es, claro está, la de Francisco Franco. Un hecho tan sobresaliente que, sin embargo, ha sido sometido a un significativo expurgo y ocultamiento en el relato oficial, de modo que hoy lo desconoce incluso la inmensa mayoría de la población de Villafranca.

18 de diciembre de 1945. “Una fecha inolvidable en la Historia del Colegio”, escriben los sacerdotes jesuitas de la época. A Franco le acompañan tres ministros, el de Trabajo, el de Obras Públicas y el de Agricultura. “Es una caravana de 17 automóviles que entran rápidamente. Todas las miradas están clavadas en la puerta del jardín. Por fin, el colegial de guardia levanta el brazo. El séptimo coche entra veloz. Y en su proa ondea el guión del Caudillo”. La crónica de los sacerdotes narra con emoción el momento: “Quinientos muchachos uniformados, en formación exacta, y que han estallado en un clamor espontáneo e irrefrenable. Toda la galería retumba con los aplausos ensordecedores y con el trueno rítmico de un grito único: ¡Franco! ¡¡Franco!! ¡¡¡Franco!!!”. Al salir, el dictador saluda a los 80 alumnos huérfanos de guerra, que estaban formados delante de la lápida que contenía el nombre de sus padres. El diario Hoy, al día siguiente, comenta de este modo la escena: “Esta fue la más honrosa ofrenda que el primero y mejor centro docente de Extremadura ha querido hacer al Caudillo de España” (Carlos López Pego y Manuel Rodríguez Williams).

escaneado franco.pngVisita del dictador Francisco Franco al Colegio San José.

Tras la guerra, durante casi treinta años, el colegio es una burbuja, una escuela clasista con acceso prácticamente restringido a los hijos de familias adineradas y, en cualquier caso, bien relacionadas con los círculos de poder del régimen. La explotación, la miseria y la emigración constituirán la urdimbre de la vida cotidiana para gran parte de la población. “Mi madre no quería ir a lavar por las casas, porque decía que le tenía más cuenta lavar al Colegio, pero era absurdo, porque en mi casa, la habitación en la que dormíamos mi hermano y yo llegaba la ropa del Colegio al techo. ¡Imagínate la cantidad de talegas que metían! El viernes tenía que estar toda la ropa lavada. A los Jesuitas les daba igual que lloviera como que hiciera viento y se rompiera. Las lavanderas tenían que entregar allí lo que sacaban, porque esa ropa salía contada, y luego se recontaba otra vez cuando llegaba al Colegio. ¡Que faltaba algo! – ¡pues lo siento mucho!, había que pagarlo”. José María Grajera relata las fatigas de las lavanderas, un grupo integrado por viudas de fusilados o por mujeres de condenados por “adhesión a la República” (José Antonio Soler).

Sin embargo, mientras las lavanderas, los jornaleros, la clase trabajadora y el conjunto de la población sufren penalidades sin cuento –la cartilla de racionamiento se implanta en diciembre de 1939 y los años cuarenta son, por excelencia, los años del hambre- , en el colegio continúa la rutina de la distinción. En 1943 se presenta el primer presupuesto para construir un grandioso salón de actos. El coste del proyecto es tan elevado que la propuesta genera reticencias incluso entre las autoridades de la Orden aunque, finalmente, darán el visto bueno y el suntuoso paraninfo se inaugurará en 1949.

A principios de los años setenta se va a iniciar un cambio relevante en la composición e inserción social del centro. Sin abandonar en ningún momento su naturaleza y vocación clasista, se amplía la base social a sectores de la pequeña burguesía y de las clases dirigentes locales. Esta modificación obedece, fundamentalmente, a tres razones combinadas: el creciente acceso de las clases populares al sistema educativo, las transformaciones de toda índole en la España del tardofranquismo y la transición, y por último, al “giro copernicano” en la Compañía de Jesús, tras el Concilio Vaticano II.

Los datos sobre la evolución del alumnado son reveladores. Progresivamente crece el número de alumnos externos y residentes en Villafranca. Si en 1960 el número de alumnos internos multiplica por más de cuatro al de externos (410 frente a 97), en 1980, las tornas habrán cambiado significativamente y el número de externos sobrepasará ya al de internos (572 frente a 531). Pero esta transformación se produce, fundamentalmente, por causas exógenas a la dirección del centro jesuita. El aumento de la edad de escolarización obligatoria y la subvención a la enseñanza privada, el régimen de conciertos, constituyen los motivos primordiales del cambio. Y a ello habrá que sumarle la precariedad de la oferta escolar en Villafranca y su comarca -en 1965 funciona en el pueblo una escuela clandestina de apoyo a la que asisten 112 alumnos- así como el descrédito creciente del clasismo, de la “doble educación” que imparte el Colegio San José: las “escuelitas” son cerradas en 1968 porque, como admiten los propios jesuitas “la sensibilidad social no admite ya una enseñanza por separado, una división tan clara entre la educación para ricos y pobres”. Por cierto, nada que ver con el discurso que entonan estos días los directivos del colegio, envanecido, soberbio y exento de cualquier rastro de autocrítica.

Por otra parte, durante el tardofranquismo y la transición se aceleran las transformaciones sociales y culturales en España. El cuestionamiento de la institución del internado, la  crisis de las vocaciones religiosas, la creciente secularización de la sociedad, son algunos de los factores que abonan la progresiva apertura a su entorno, por parte de colegios como el que analizamos. Un elemento esencial en la metamorfosis será la confluencia de sectores de la oposición antifranquista, el emergente movimiento obrero y el catolicismo social. La red de escuelas técnicas y profesionales que ha ido creando la Compañía de Jesús o las luchas sindicales y vecinales constituirán los espacios de relación y fecundación mutua. “Yo vine a evangelizar al barrio y el barrio me evangelizó a mí”, diría el mítico Padre Llanos, un jesuita de los suburbios que se refugió en el Pozo del Tío Raimundo, cuando allí “no había sino chabolas en barro, oscuridad y rabia”. El Padre Llanos será el mejor exponente de un diálogo, inédito hasta entonces, entre cristianismo y marxismo. “Yo no encuentro ninguna oposición entre mi cristianismo y mi comunismo. Soy comunista como una dimensión más de mi concepción evangélica”, afirmará resolutivo el Padre Llanos. El cura obrero Paco García Salve, Alfonso Carlos Comín, el Padre Díez Alegría, Rafael Díaz-Salazar, la JOC, la HOAC, las comunidades de base, son algunos de los nombres que nos remiten a la nueva orientación que parece abrirse camino, estrechamente vinculada a la esperanza que ha abierto el Concilio Vaticano II.

La Compañía de Jesús vive un auténtico terremoto, “un giro copernicano en su apuesta por los pobres y por la promoción de la justicia en el mundo” (Antonio Montero). La impronta del Padre Arrupe revolucionará las apacibles y cómplices aguas de la estructura eclesiástica. “La Orden en el pasado ha estado más de parte de las clases privilegiadas que del lado de los excluidos de la sociedad”, afirma valientemente el sacerdote vasco. La Teología de la Liberación se convierte en un motor crucial de las luchas populares por la justicia en América Latina. El 16 de noviembre de 1989, en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), los militares salvadoreños acribillan a ocho personas, entre ellas a seis sacerdotes jesuitas. La oligarquía perpetra un asesinato ejemplarizante, cuyo mensaje es evidente: Dios  almuerza y seguirá almorzando en la mesa del patrón.

De la mano de Juan Pablo II, el nuevo capitalismo campa a sus anchas en el Vaticano. La Iglesia se dispone a acompañar a Reagan y Thatcher en su revolución conservadora. En agosto de 1981, el Papa interviene en la Compañía de Jesús, imponiendo un delegado con plenos poderes e iniciando una nueva etapa, caracterizada por el frenado y desmantelamiento de la renovación.

Pero volvamos a nuestro selecto colegio. El centro se ha ido adaptando a los cambios económicos, sociales y culturales del país y a la indiscutida hegemonía del neoliberalismo. En la Memoria presentada en 2010 para acceder al Sello de Excelencia Europea se afirma: “Nuestra base de clientes está formada por los alumnos y sus familias. Hay un buen número de alumnos hijos de antiguos alumnos. El nivel sociocultural es medio-alto, aunque la variabilidad es grande como consecuencia del entorno en el que se encuentra el colegio, y del tener los niveles obligatorios concertados”. Cultura de la excelencia, emprendedores, encuestas de satisfacción de los clientes… El lenguaje ha cambiado pero el colegio pronuncia con exquisita dicción la neo-lengua del capitalismo actual. Donde antes se hablaba de formar a hombres y mujeres para los demás, se farfulla ahora la palabra clientes. Donde ponía formación integral o sensibilidad ante el presente y el futuro, relumbran los vocablos liderazgo o producto. Es el idioma de la empresa, de la competitividad y el mercado. El latín del capitalismo contemporáneo.

“Un colegio que goza de un marco natural y arquitectónico incomparable marcado por sus 37.000 metros cuadrados de instalaciones deportivas y sus 23.000 metros cuadrados de jardines, junto a un edificio que tiene una impronta histórica inigualable”. Así, con garbo publicitario, se presenta en sus páginas oficiales la empresa educativa a la que la Junta de Extremadura ha decidido laurear. Lo que aquí se promociona es lo que se ha llamado siempre un “colegio de postín”, ahora envuelto en el éter de la jerga neoliberal de nuestro tiempo. El neoliberalismo es la continuación del privilegio por otros medios.

La Extremadura de las medallas giratorias y la que está por venir

La morralla, “la que da la batalla y no recibe ni una medalla”. En 1977, Carlos Cano compuso una hermosa canción en la que exaltaba de ese modo a “los lindos aceituneros”, a la clase trabajadora, productora de bienes y belleza pero despreciada por los dueños del poder.

La gente común ha desconfiado siempre del medalleo, consciente de que ese ritual, salvo honrosas excepciones, forma parte del botín de los de arriba, de las transacciones entre “quienes están en la pomada”, de las claudicaciones y negocios que necesitan una indumentaria solemne. Yo te condecoro, tú me promocionas, él te adjudica. La rueda incesante del poder. Pero los que mandan, saben que, a pesar de la suspicacia de la plebe, la ceremonia de armadura de nuevos caballeros acaba calando, que las sociedades precisan de valores compartidos, de símbolos y de historias comunes.

A lo largo de los últimos treinta años, se han concedido 140 medallas de Extremadura. Los beneficiarios, por lo general, han sido personas e instituciones representativas de la Extremadura oficial, de la Extremadura del poder. La concesión de la medalla al Colegio San José abunda en ello. Hay sólidas razones para rechazar esta decisión, adoptada por la Junta de Extremadura y los dos partidos mayoritarios de la región. Apunto a continuación las cinco que considero fundamentales.

La primera: el fomento de la educación privada y la deslealtad con la educación pública. España es el cuarto país de Europa con menos escuela pública en secundaria y el tercero en primaria. Mientras que en Europa los colegios concertados suman, como media, el 13% de la oferta educativa, en nuestro país su participación asciende ya hasta el 28%. Cabe señalar también, para completar el cuadro, que el 60% de los centros concertados están controlados por la Iglesia Católica.

La doble red escolar, pública y privada, constituye uno de los principales instrumentos de segregación de clase. Y la política de los gobiernos en los últimos años ha profundizado la fractura. Los recortes en la educación pública han ido acompañados de una potenciación de los conciertos con la privada, detrayendo recursos de la escuela pública.

Hablar de excelencia educativa refiriéndose a un centro como el Colegio San José, que además está subvencionado con dinero público, representa una frivolidad y una auténtica afrenta a la escuela pública. ¿Cuántos niños y niñas con necesidades educativas especiales están matriculados en ese centro? ¿A cuántos alumnos hijos de los miles de trabajadores rumanos e inmigrantes  en general, instalados en la comarca de Barros, ha acogido en la última década? “Siempre se es libre a expensas de alguien”, afirmaba Albert Camus en Calígula. Con la excelencia suele ocurrir lo mismo: se es excelente a expensas de alguien. Y, en este caso, a expensas de la gente más humilde y más indefensa.

La segunda razón esencial es el impulso de la educación elitista y clasista. Grave es que la Junta premie a la educación privada en detrimento de la pública, pero aún resulta más lacerante que elija a la principal escuela de cuadros de las clases dominantes que ha habido en Extremadura durante décadas. De este modo, aunque no lo reconozca, el poder político incentiva la más descarnada competitividad en la “bolsa de los valores escolares”, la búsqueda del máximo de rentabilidad para el capital cultural, caiga quien caiga, y la primacía de los recursos económicos sobre el mérito educativo.

“Lo fundamental de una escuela preparatoria no figura en el programa de estudios. Estriba en una docena de cosas localizadas en otros lugares”, alegaba C. Wright Mills, en su estudio sobre La élite del  poder, en 1956. Y señalaba algunas de ellas: “las relaciones entre los muchachos y el claustro de profesores; quiénes son los muchachos y de dónde proceden; una capilla gótica o un nuevo y brillante gimnasio; el tipo de vida que se crean los estudiantes y lo que hacen después de cenar; y, por encima de todo, el director. Está implícita la idea de que la escuela es una ampliación orgánica de la familia, pero de una gran familia en que muchachos correctos aprenden conjuntamente el estilo correcto de conducta”.

Los colegios de élite son, antes que ninguna otra cosa, escuelas de mandarines, donde se aprende la afección y corresponsabilidad con el gran partido único, el glorioso partido del poder. El periodista inglés Owen Jones reflexionaba sobre la incomodidad de algunos amigos al abordar la educación clasista: “Para quienes dominan las élites del país, este es un debate molesto que suele provocar una reacción a la defensiva. ¿Quién no quiere creer que ha alcanzado el éxito por su propia capacidad innata, su talento o su conducta?”. El discurso de la meritocracia oculta algo que duele reconocer: las cartas están trucadas, el sistema educativo está organizado para que ganen determinados sectores de la población, como así suele ocurrir. La relación entre capital económico y capital cultural, la red de contactos familiares o la información sobre “el mercado escolar”, son elementos decisivos, tanto o más que la programación curricular o la metodología de enseñanza.

“Nuestra vida siembra es hoy, mañana mies”, dice el himno del Colegio San José. Pero cuando la mies a repartir es poca y el campo se llena de transgénicos, cuando Bolonia impone su marchamo y se devalúan los diplomas, las semillas selectas adquieren especial importancia. “Cuando saco estos temas en compañía de personas que estudiaron en colegios privados y desarrollaron sus carreras en el sector que ellos eligieron, responden como si les hubiera insultado en lo personal. Pero la desigualdad no es nada personal, no es culpa de los individuos, sino del sistema en el que vivimos”, dice Owen Jones. Del mismo modo, cuando aquí hablamos del Colegio San José como un colegio de élite no lo hacemos para zaherir ni, por supuesto, para refutar las creencias religiosas de nadie. Los teólogos de la liberación teorizaron el concepto de “pecado estructural”, aludiendo con él a las estructuras opresoras que provienen del abuso del tener y del abuso del poder. De eso se trata, no de mancillar a nadie, sino de combatir el mal sistémico.

Un tercer argumento es la defensa de otras muchas experiencias y comunidades educativas, olvidadas o ninguneadas por los poderes. Si de reconocer trayectorias que hayan destacado en su lucha por una sociedad más justa y solidaria se trata, mencionaremos, a título de ejemplo, algunas de las personas y colectivos que merecerían el reconocimiento público. Para empezar, la maestra de Villafranca Catalina Rivera, miembro de la Federación de Trabajadores de la Enseñanza-UGT, asesinada tras ser vejada y paseada por las calles céntricas en 1936. Y junto a ella, la Institución Libre de Enseñanza, que recibió un impulso fundamental en sus inicios desde Extremadura; y los maestros José Vargas Gómez y  Maximino Cano Gascón, introductores de la pedagogía Freinet en Las Hurdes; o los 105 maestros extremeños represaliados por el franquismo, tras la guerra civil, 23 de ellos fusilados, por el grave delito de defender el régimen democrático. Y más cercanos en el tiempo, podríamos señalar la importancia de la Escuela Libertaria Paideia; o el movimiento no al Traslado de Niños de Zahinos, que organizó una escuela alternativa, voluntaria y gratuita durante los meses de movilización reclamando un instituto en la localidad.

Y si nos referimos al presente y queremos hablar de excelencia educativa habría que destacar el extraordinario trabajo del profesorado en los Colegios de difícil desempeño de toda la región, tanto en barriadas machacadas por la exclusión social como en los Centros de Educación Especial. E, indiscutiblemente también, la red pública de colegios e institutos de toda la región. Sólo en Villafranca hay cuatro centros públicos que agrupan a 2.000 alumnos y 200 profesores, que también realizan una extraordinaria labor social, educativa y de integración social. Y todo ello, sin contar con piscina, ni pistas de vóley playa, tenis y pádel, ni Campamento en Gredos, ni tampoco Campamento de inglés en Inglaterra…  

Una cuarta razón, muy importante: la defensa de una educación y unas instituciones laicas. Un simple vistazo al listado de personas y entidades galardonadas con las medallas nos revela hasta qué punto es intensa la vinculación del poder político y la Iglesia Católica en nuestra tierra. Dos decisiones de enorme simbolismo vienen a confirmarlo: por un lado, Ibarra impuso la elección del 8 de septiembre, fecha conmemorativa de la Virgen de Guadalupe, como Día de Extremadura. Y ahora, Vara promueve la concesión de la medalla de Extremadura al colegio jesuita de Villafranca. Estos hechos revelan una democracia de baja intensidad, la existencia de una amalgama del poder político y el poder religioso. En Extremadura parece que hemos pasado del nacional-catolicismo al regional-catolicismo.

Y, ligado al anterior, un quinto y último argumento: en Extremadura hace falta más democracia y poner fin a la losa que supone el clientelismo social y político. “La indiferencia es el peso muerto de la historia”, escribió Antonio Gramsci. En Extremadura, la fatalidad, “la materia bruta desbaratadora de la inteligencia”, el fardo del conformismo está ligado a unas relaciones sociales atravesadas por la dependencia hacia el poder. El clientelismo es la manipulación estratégica y selectiva de la escasez. Su naturalización en la sociedad extremeña acarrea resignación y miedo. Sólo así puede entenderse el descaro de un gobernante que anuncia un galardón injusto para una institución elitista con la que está comprometido personalmente.

Otra Extremadura alternativa al clientelismo, sin ataduras ni vasallajes, es urgente. Y posible.

Colegio San José

Colegio San José. Villafranca de los Barros

La esperada entrevista con mi vecina Paca.

Estamos hechos de historias” decía Eduardo Galeano y aquí rescato una historia que nos hace, nos construye como personas, nos enraíza a la tierra, nos da fuerzas para seguir adelante nutriéndonos de la experiencia de quienes estuvieron aquí antes que nosotras. La historia de mi vecina Paca.

Su historia es la de cientos de miles de hombres y mujeres que nacieron en el primer tercio del siglo XX y sufrieron la violencia y las consecuencias del golpe de estado militar franquista de 1936.

Estas personas, como ella, tienen una edad muy avanzada por lo que no podemos permitir que sus historias se pierdan porque es la historia de nuestros pueblos. Siguiendo esta filosofía me dispuse a organizar una entrevista, una charla con mi vecina Paca y mi amigo Jose (J.A. García Farrona) que es quien me avisó de que ella se mantenía lúcida a pesar de sus 91 años. Y que no lo debíamos dejar ir mucho más tiempo.

No era más que una recogida de testimonios de personas que vivieron uno de los momentos más duros de la historia de nuestro país. Una de las herramientas más potentes para dar luz a vivencias intencionadamente escondidas. Por supuesto que no éramos los primeros en hacerlo en el pueblo. Ya mi hermano Juan junto a otros amigos como Rubén y Alfredo hicieron un trabajo excelente hace años con Justo Gallardo nacido en 1917, Adriano Redondo (1928) y mi vecino, Diego Carrasco (1925) que te ilumina el corazón cada vez que te lo encuentras por nuestra calle Bronca. Fruto de ese trabajo grabaron el documental TESTIMONIOS: Recuperación de la Memoria Histórica que debería ser de obligado visionado en los colegios e instituto del pueblo. Cada guareñejo o guareñeja debería tener una copia.

En el caso de Paca todo era sencillo, como ella, como su casa, como su vida, una mujer alegre y de confianza con la que sería muy fácil entablar esa conversación que recogiera su vida aunque no fuera en profundidad.

La entrevista fue íntima, amena, luminosa. Con un café en la mano me puse a escuchar atentamente.

Ella nació en el año 1925. Eran cinco hermanos, incluida ella. Siendo aún una niña se vio obligada a huir de la barbarie abandonando su casa y todas sus pertenencias. Por el Camino del Puerto avanzaron hasta llegar a Ciudad Real donde pasaron la guerra.

Una vez terminada ésta, cuando quisieron volver a Guareña, fueron testigos de cómo todas sus pertenencias habían desaparecido. Sus sillas, sus ropas de cama, ajuares, etc habían sido robadas. Las vecinas les decían: “Emilia, (Emilia era su madre) vuestras sábanas las tiene la fulanita y vuestras sillas la beltranita” y efectivamente, asomándose por una tapia podían ver sus sábanas tendidas al sol además de soportar las burlas de quienes tenían sus sillas buenas mientras ellos tenían que sentarse en el suelo.

Al poco de finalizar la guerra los franquistas vinieron a buscar a sus hermanos. Se los llevaron a la cárcel y se ensañaron con uno de ellos en especial, su hermano Inocente. Le quedaron baldao a base de palizas. Solía decir a sus amigos: “cabrones estos, cómo me han quedao“.

Emilia se vio obligada a buscarse la vida para sacar adelante a su familia y se dedicó a vender carbón. Una de las cosas que recordaba Paca eran las manos de su madre siempre negras por el carbón. Movida por el hambre, siendo aún muy pequeña, no tardaría en buscar un trabajo para poder comer, literalmente, porque empezó a cuidar a una niña a cambio de un plato de comida.

Trabajaba para la familia Barea que tenían una tienda en la calle Pajares, traseras de Falange. Allí no tardarían en encomendarle más tareas, algunas duras como ir con un cántaro y un cubo a la noria a por agua para comer y cocinar. Todo a cambio de algo que poder llevarse a la boca aunque en realidad ni se lo comía ya que el pan y algunas viandas que podía esconderse se las llevaba a sus hermanos para que pudieran comer, eso sí, con la precaución de no ser vista por sus señoritos/as ya que estaba terminantemente prohibido coger alimentos.

Así, a base de mucho sacrificio la familia pudo tirar para adelante y reponer en casa los bienes y pertenencias que les robaron.

Más adelante se casó y se vino a vivir a la calle Bronca. Tuvo dos hijos, uno de ellos Jose Mari el panadero, vive muy cerca de ella, siempre pendiente de su madre. Ya escribí en otra ocasión sobre la antigua tahona del barrio San Ginés en la que trabajaba él y que perfumaba todo el barrio y el colegio con un irresistible olor a pan recién hecho.

La vida de mi vecina Paca, en definitiva, es una vida dura, muy dura. Tuvo que irse para volver y empezar de cero. Sólo su fuerza y su dignidad le permitieron salir adelante.

La vida de mi vecina Paca se merece mucho más que este artículo, quizá grabarla en vídeo para proyectarlo en público pero… eso ya no podrá ser. La esperada entrevista con mi vecina Paca nunca se produjo. Ya me avisó mi amigo Jose. Nuestros quehaceres cotidianos nos hicieron posponerla y Paca no aguantó. Murió quince días antes de cumplir 92 años (el pasado mes de junio). Aún así todos los datos biográficos que he dado son reales. Los aportó mi vecina Teo que la escuchó hablar a veces sobre ello.

No cometáis mi error. Hablen, graben, canten, dibujen, cuenten su historia, no hay un segundo que perder, sino otros la contarán por ustedes.

Con este escrito quiero hacer un homenaje a mi vecina Paca, que bien podrían haber sido mis vecinas Manuela o María Antonia, mujeres admirables a las que no pondrán una calle con su nombre ni darán una Medalla de Extremadura pero que son motivo de orgullo y ejemplo a seguir porque hicieron lo más difícil en los tiempos más difíciles. Resistieron, se levantaron y siguieron adelante. Vencieron. Vencieron porque el franquismo era muerte y silencio y ellas vivieron y su historia vence hoy al silencio.

“Para que no se queden con toda la luz.

Para que la última palabra no sea la de ellos.”

 

Paca, Adriano, Manuela, Justo, María Antonia, Diego…

Su nombre es patria.

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¿Es Extremadura la región de Europa con una distribución más injusta de las ayudas de la PAC?

Leía hace unos días al compañero Fernando Fernández que hacía una pregunta retórica sobre por qué los agricultores y agricultoras españolas percibían -de media- menos ayudas de la Política Agraria Común (PAC) que en Francia o Alemania.

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Aterrizando el debate a Extremadura, según datos del FEGA de la campaña 2015 (son los últimos desagregados) tenemos que:

importe medio del derecho de pago a nivel nacional es de 261,26€ por hectárea, mientras que el importe medio del derecho en Extremadura es de 211,03€ por hectárea.

Estamos hablando de valores medios. Se da la situación de que en todas las regiones como pastos permanentes, cultivo permanente, etc -excepto en la del cultivo del tabaco- la media en Extremadura es inferior a la nacional. Esto se viene interpretando como que la hectárea en Extremadura es menos “competitiva” que en el resto de España.

-importe medio por explotación en España es de 5.164,28€ mientas que en Extremadura es de 6.466,14€ por explotación.

Combinando ambos datos tenemos que a pesar de que las explotaciones extremeñas sean consideradas como “menos competitivas” se da la circunstancia de que reciben -de media- mayor importe de subvenciones de la PAC que en el resto del país. Esto viene marcado, sin lugar a dudas, por el mayor tamaño medio que tienen las explotaciones en Extremadura, donde tenemos un latifundismo estructural y como recoge el estudio “Estructura de la propiedad de la tierra en España. Concentración y acaparamiento.” de Carles Soler y Fernando Fernández (coordinado por la Fundación Mundubat y Revista Soberanía Alimentaria, Biodiversidad y Culturas) Extremadura es la región de Europa con una distribución más injusta de la propiedad de la tierra.

Siguiendo con la afirmación anterior ¿podríamos decir con estos datos que Extremadura es, además, la región de Europa con una distribución más injusta de las ayudas de la PAC?

En la última reforma de la PAC 2015-2020 se crea la figura de pequeño agricultor (aquellos que perciben menos de 1.250€ de pagos directos) según el propio ministerio: “con objeto de ayudar a preservar la agricultura a tiempo parcial, que tanta importancia tiene en determinadas áreas rurales españolas, y en aras de la simplificación ya que este nuevo régimen permitirá reducir las cargas administrativas”.

En el año 2014 más de 30.000 perceptores en Extremadura eran considerados pequeños agricultores, es decir, casi el 50% de los perceptores de PAC en Extremadura cobraban ayudas por importe inferior a 1.250€ al año.

Con la reforma de la PAC 2015-2020 se incluye un umbral mínimo de 300 euros para poder recibir las ayudas de la PAC, es decir, que los que tuvieran derecho a un importe inferior no cobrarían estas ayudas a partir de 2017. Esto se ha llevado a cabo de manera gradual de forma que en el año 2015 se eliminaban a los perceptores de menos de 100€, en 2016 a los de menos de 200€ y en 2017 a los de menos de 300€.

De esta forma en el año 2015 se excluyeron en Extremadura 515 perceptores, en el 2016 a 4.862 y en 2017 saldrán 4.450. En total casi 10.000 pequeños agricultores eliminados de las ayudas de la PAC lo que supone que dejarán de entrar en nuestros pueblos cerca de 2 millones de euros.

Esta PAC, por tanto, ha perjudicado gravemente a los pequeños perceptores extremeños y extremeñas que han sido expulsadas del sistema. Con una PAC que recorta los pagos por abajo y con unas fincas calificadas -de media- como “poco competitivas” ¿cómo puede ser que las explotaciones extremeñas perciban ayudas de la PAC por encima de la media española?.

Con la reforma de la PAC 2015-2020 se crea la figura de agricultor activo, con unos requisitos imprescindibles para poder cobrar. La realidad es que esta figura se ha flexibilizado tanto (hay perspectivas de que se flexibilice aún más) que, finalmente, todos los titulares de explotación que incurran en cualquier gasto de mantenimiento de la misma ya son considerados agricultores activos sin necesidad de comprobar si realiza ninguna actividad agrícola o ganadera ni cotización a la Seguridad Social y ni siquiera que tenga ingresos agrarios ni la mano de obra que genera en su explotación ni la residencia del agricultor en la comarca donde radica esa explotación.

Esta PAC, por tanto, premia la titularidad de la tierra, quien más tierra tiene más subvenciones recibe y menos las necesita. Atendiendo a la pregunta anterior ¿podríamos decir con estos datos que Extremadura es, además, la región de Europa con una distribución más injusta de las ayudas de la PAC? Los datos, sin estudios específicos, apuntan a lo peor.

Si nos preguntamos de nuevo ¿cómo puede ser que las explotaciones extremeñas perciban ayudas de la PAC por encima de la media española?. Unos pocos se llevan mucho y muchos se llevan muy poco.

Es tarea de todas pensar, debatir, proponer, pelear para que la PAC ayude a la agricultura tradicional, a nuestros pequeños y medianos agricultores y agricultoras, que genere empleo, facilite el acceso a la tierra de jóvenes y mujeres y frene la migración en nuestros pueblos.

Nos va la vida en ello.

Cultura por y para el pueblo.

Hace ya tres años escribía estas palabras que hoy, Día Mundial del Teatro, cobran especial relevancia y vigencia pues nuevos proyectos están en marcha como el “Teatro Dignidad” en el que se denuncia lo vivido en el Juicio a la Pobreza de los Campamentos Dignidad.

 

Cultura por y para el Pueblo.

18/07/2014

          Hace unos días veía un documental (pinchar aquí) sobre uno de los grandes logros de la II República  Española, Las Misiones Pedagógicas. Éstas cumplían con la obligación de todo gobierno de acercar la cultura a cada rincón del mapa. Surgieron en 1931 en el primer gobierno republicano y consistían en grupos de diferentes profesionales de la cultura y la docencia que llevaban en carros tirados por burros y camionetas las bibliotecas, cine y teatro a pueblos y aldeas que no podían disfrutar de ello hasta entonces. Eran recibidos con júbilo allí donde iban y sembraban de magia, ilusión y esperanza montes y llanuras con sus escuelas y escenarios itinerantes. Los carros iban cargados de libros, proyectores y gramófonos. Se alfabetizaba a la población más incomunicada a través de música, literatura y obras de teatro.
          Las Misiones Pedagógicas cambiaron la pedagogía acartonada, estática y memorística basada en la quietud, el miedo y el orden de tiempos de la dictadura de Primo de Rivera por un pedagogía activa, democrática, participativa que utilizaba el entorno como un instrumento fundamental para la enseñanza.
Al calor de estas Misiones Pedagógicas y otras experiencias de educación libertaria surgieron agrupaciones de teatro como La Barraca, dirigida por el mismísimo Federico García Lorca quién llevó las grandes obras de sus antecesores y las suyas propias a todos los rincones del país en sus escenarios portátiles. 
     Todo este esfuerzo civilizatorio titánico del Gobierno de la República y de l@s misioner@s tuvo el principio de su fin con la llegada al poder de la CEDA y el comienzo del bienio radical-cedista (1934-1936). Entre otras cosas suprimieron La Barraca, el Consejo Nacional de Cultura y redujeron drásticamente el presupuesto de 1935 para el Patronato de Misiones que fueron disminuyendo paulatinamente hasta su práctica desaparición. ¿Por qué esta forma de actuar de la CEDA? Porque las Misiones Pedagógicas aportaban conciencia cívica, abrían la puerta a un mundo de valores democráticos para la población.
          Pudiera parecer que este texto es una reflexión sobre la MM.PP. y en parte lo es. Pero lo que realmente me ha llevado a escribirlo es la intención de valorar como se merece lo que es para mí “La Barraca del siglo XXI” que no es otra cosa que la Escuela Municipal de Teatro de Guareña y las misiones pedagógicas que realiza a diario Eva Romero Borrallo, sí, mi hermana, aunque de sobra es conocido en el pueblo y fuera de él que mis palabras no son fruto de nuestro parentesco sino de su esfuerzo, trabajo y sacrificio.
         Y hablo en el mismo párrrafo y sin ruborizarme de Eva, Lorca, Antonio Machado, Pedro Salinas o María Zambrano como también podría hablar de Rebeca, Laura, Javi o “Pantojo” porque son parte de una misma cosa; el teatro y la cultura en general como forma de vida y la pasión por transmitirla hasta el último ser humano como objetivo vital.
          Las clases de teatro de Eva son “gratuitas” y lo pongo entre comillas porque su salario sale de las arcas municipales y por tanto de tod@s nosotr@s aunque recientemente se ha puesto un precio simbólico para que l@s de “la CEDA del siglo XXI” que continúan confundiendo valor y precio, se queden más tranquil@s. Esta quasi gratuidad hace que todas las capas de la población puedan acceder a las mismas y como tod@s somos iguales y distint@s al mismo tiempo han sido muchas las cualidades que han mostrado el amplio abanico de alumn@s que tiene en su docena de grupos. 
          Trabaja con niñ@s desde los 3-4 años hasta alumn@s de la tercera edad que no sabían leer y se aprendían el papel a base de escucharlo como Paco de Lucía se aprendió y grabó el Concierto de Aranjuez con la Orquesta de Cadaqués sin saber leer una partitura, hasta jóvenes que con apenas 20 años han celebrado ya el 10º aniversario de algunas de sus obras como “El Principito” de A. de Saint-Exupéry. O alumn@s con diferentes capacidades de Guareña y Aprosuba 13 de Villafranca de los Barros en la obra “Alicia en el país de las maravillas” que han ganado varios premios actuando en diversos pueblos  y ciudades. Proyectos personales como “Acuarela elemental” de creación propia para personas invidentes o de visión reducida que cuenta con el total reconocimiento y apoyo de la ONCE. Alumn@s con problemas de déficit de atención o de espectro autista que al menos dentro del aula son un@ más y cumplen en el escenario como cualquier otr@. Algun@s alumn@s atravesando y superando enfermedades y episodios personales graves que tienen en el teatro una inigualable válvula de escape…. Y es que, y esto no lo sabe mucha gente, incluso ha habido algún profesional de la medicina que ha derivado a pacientes a las clases de teatro de Eva como parte de su terapia.
          Fruto de esta epopeya cultural que la directora de la Escuela Municipal de Teatro de Guareña lleva a su espalda como el griego Atlas son los innumerables premios regionales y nacionales que ha recogido a nivel personal e institucional así como la creación del Festival de Teatro Escénicas que un año más sigue superándose con gran diversidad de obras clásicas y contemporáneas, musicales, comedia, tragedia etc tanto para adultos como para jóvenes e incluso bebés. O las recientes Jornadas de Diagnóstico Social Juvenil de sensibilización sobre el Acoso Escolar, Ciberacoso y Trastornos alimentarios que no dejó indiferente a nadie y que tenemos grabado en la retina los que allí asistimos cuya piedra angular es la obra “Carne de cañón” del grupo juvenil de teatro de Guareña. 
          Eva utiliza en sus clases una pedagogía activa, democrática, participativa que utiliza el entorno como un instrumento fundamental para la enseñanza.
          Esto es hacer accesible el teatro a todo el mundo y sin ánimo de ofender, mucho mejor conseguido que el reconocido Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida que aparte de tener una calidad innegable tiene también unos precios que a pesar de intentos de rebaja como el reciente descuento del 20% para l@s que posean el Carnet Joven hace casi imposible la asistencia a la mayoría de la clase obrera extremeña con la coyuntura de desempleo crónico de nuestra región. De esta forma se convierte en un coto reservado a l@s que poseen trabajos bien remunerados y a las burguesías extremeña y española en general. El que escribe estas líneas ha asistido a dicho festival en 5-6 ocasiones siempre invitado como regalo de cumpleaños etc.
       Lo que hace la Escuela Municipal de Teatro de Guareña es, señoras y señores, llevar la cultura hasta el último recodo del camino como quisieran Giner de los Ríos, Menendez Pidal, Cossío, Fabra, Barbudo o Santullano.
        Eva y su teatro aportan conciencia cívica y abren la puerta a un mundo de valores democráticos para la población. 
    Lorca, Machado, Cossío, Salinas, Zambrano, Pidal o De los Rios estarían orgullos@s de ella igual que Eva de ell@s.  
      Como decía el poeta granadino sobre su grupo de teatro: “Para salvar el teatro español, lo primero que hay que darle es un público. Ese público existe ya. Es el Pueblo. Se le presentarán obras de Calderón, de Lope, de Cervantes. El teatro se llamará La Barraca. Irá por ciudades y aldeas sobre todos los caminos de España porque el público está al final de cualquier jornada. Nosotros vamos a hacer teatro para el Pueblo en el camino.”

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Federico García Lorca (abajo a la izquierda) con sus compañer@s de La Barraca (Segovia, 1932).

América.

En mi visita de este verano a El Salvador tuve la oportunidad de recorrer lugares emblemáticos del país con gente muy interesante.

Uno de los múltiples viajes que hicimos fue al Sitio Arqueológico Joya de Cerén declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1993.

Fundada a finales del siglo IV, la importancia de este lugar radica en que quedó sepultado bajo la lava de Laguna Caldera en el año 600 d.C. por lo que se mantienen en buen estado de conservación diferentes edificaciones como viviendas, edificación religiosa, etc. (ver fotos). Es conocida por ello como la Pompeya de América.

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No muy lejos de Joya de Cerén se encuentra el Sitio Arqueológico de San Andrés, pueblo agrícola fundado alrededor del año 900 a. C. abandonado hacia el año 250 d.C. por la erupción del volcán Ilopango. Hacia el siglo V fue habitado de nuevo. Las construcciones que se mantienen son simplemente espectaculares. (ver fotos).

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En la visita al Museo Nacional de Antropología (MUNA) nos encontramos con innumerables piezas de artesanía y utensilios cotidianos de alta calidad y belleza de diferentes épocas englobadas dentro de lo que llaman “etapa precolombina” o “etapa prehispánica” así como grandes murales (ver fotos) que recogen la realidad “indígena” sobre la llegada de nuestros paisanos al otro continente.

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Lo que yo ví en El Salvador es extensible a toda América, por tanto, si existían numerosas obras de arte antes de 1492, si se conservan edificaciones en Joya de Cerén que tenían diez siglos (mil años) cuando “llegamos” allí y hay poblaciones como San Andrés que datan de veinticuatro siglos (dos mil cuatrocientos años) antes del “Descubrimiento” ¿qué fue lo que descubrimos?. Si un español o española va por primera vez a Londres no lo descubre.

Los pueblos indígenas de América llevaban siglos “descubiertos” poblando aquel continente organizados en aldeas, con sus formas de convivencia, cultura, creencias, deidades, tradiciones, formas de alimentación etc.

América fue saqueada y colonizada cultural, religiosa y económicamente. Quien tiene más capacidad de destrucción siempre domina al otro. Ocurre en todos los continentes. Ocurre en África, en Asia y ocurre en Europa con los países del norte respecto al sur. Ocurre también en España donde hace años que se viene desarrollando una colonización intranacional a todos los niveles, también cultural mediante la cual el relato dominante viene impuesto por quienes tienen mayor poder de destrucción. Ocurre en Extremadura ocultando la historia real de nuestra tierra sacándola de los libros de texto.

Esos destructores de almas reflejan perfectamente lo que es el antipatriotismo. Agreden a diario a sus vecinos/as a través de sus leyes y sus medios de desinformación buscando sólo su propio beneficio.

Escribió Sánchez Ferlosio: “Dicen que la patria es un fusil y una bandera. Mi patria son mis hermanos que están labrando la tierra.

En memoria de quienes escribieron la historia con su vida.

Son simiente de libertad.

En memoria de quienes levantan el país día a día desde el anonimato.

Su nombre es patria.

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El futuro de la seguridad social y las políticas de empleo de la unión europea. Mollina. Málaga

El pasado 3 de junio participé en el foro “EL FUTURO DE LA SEGURIDAD SOCIAL Y LAS POLÍTICAS DE EMPLEO DE LA UNIÓN EUROPEA” celebrado en Mollina (Málaga) y organizado por el grupo parlamentario de la Izquierda Europea.

Una jornada muy interesante en torno a los Convenios Colectivos del Campo y las condiciones de trabajo y de vida de quienes trabajan la tierra.

Intenté dar una visión global de lo que es la realidad extremeña. Lo escaso del tiempo no me permitió profundizar en la multidud de aristas que tiene un sector como el agrario. Dí unas pinceladas sobre el trabajo de jornaleros y jornaleras extremeñas, el “desaparecido” convenio del campo, los problemas de acceso a la tierra, el destajo, el “PER” y tantos y tantos problemas agrarios que tiene nuestra rica y bella Extremadura.

Sólo la identificación de los problemas, su denuncia pública y la búsqueda colectiva de soluciones nos permitirá avanzar en la recuperación de derechos y dignidad de quien trabaja la tierra.

Fruto de encuentros como este y otros similares entre organizaciones políticas, agrarias, sindicales, movimientos agrarios etc se están gestando iniciativas a diferentes niveles que iremos presentando próximamente y que van encaminadas a poner el sector agrario y el medio rural en el lugar donde merecen.

Infinitas gracias a todas las personas que nos llaman, nos escriben, se acercan a vernos… porque la sabiduría acumulada durante siglos en nuestros pueblos riega este proyecto colectivo y abona nuestras ganas de seguir trabajando duro por un futuro digno para Extremadura.

Aquí pueden ver mi intervención íntegra:

El resto de participantes fueron:
-Teresa Rodríguez. Secretaria General de PODEMOS Andalucía y portavoz en el Parlamento Andaluz.
-Estefanía Torres. Eurodiputada de PODEMOS. Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural y Comisión de Pesca.
-Margarita Arenas Viruez. Profesora de Derecho Laboral de la Universidad Pablo Olavide.
-Alberto Montero. Profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Málaga y presidente de la Comisión de Empleo en la XI Legislatura.
-Mari Carmen García Bueno. Diputada de PODEMOS en el Parlamento Andaluz.
-Juan Antonio García. COAG Málaga.
-Rosario Guerrero. CERES Sevilla.
-Alejandro Serrato. Miembro del SOC – SAT Málaga y candidato
de PODEMOS al Congreso.
-Andrés González. CC. OO. Federación Agroalimentaria.
-FITAG – UGT Andalucía.
-Asociación Comisión Católica Española de Migración (ACCEM).

Aquí pueden ver todas las intervenciones de esta interesantísima jornada:

https://www.youtube.com/playlist?list=PLzz2flCaFuI_MgtaFz9-n9WXZBgLRLRga

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Estructura de la propiedad de la tierra en España. Concentración y acaparamiento.

Hace cuatro siglos nuestro paisano Pedro de Valencia (Zafra, 17/11/1555 – Madrid, 10/04/1620) advertía sobre la realidad extremeña de la siguiente forma: “…y es así que esta desigualdad de la posesión de la tierra, con que unos tienen dehesas larguísimas, y otros o casi todos no alcanzan ni un palmo ni un terrón, es la cosa más perniciosa a la comunidad y la que más provincias ha destruido y destruirá de todas cuantas han advertido los legisladores y los que han tratado de gobierno político…

Otro de nuestros paisanos más ilustres, Víctor Chamorro (Monroy, Cáceres, 1939) decía en el mismo sentido: “esta tierra sin tierra, estrecha para el jornalero y ancha para los animales de vista baja; gueto para tantas generaciones sin voz que nacieron como aperos de labranza inservibles por falta de surcos“. Añadía: “la pobreza no es vergüenza social si se transforma en dignidad yuntera“.

Esa dignidad de quienes trabajan la tierra se encarnó el 25 de marzo de 1936, día en el que unos ochenta mil extremeños decidieron tomar las riendas de sus vidas.

El próximo día 30 de septiembre se presenta en Mérida el libro “Estructura de la propiedad de la tierra en España. Concentración y acaparamiento” a cargo de su autor, Fernando Fernández. El libro da un tratamiento especial a la cuestión de la tierra en Extremadura.

Concentración y acaparamiento de tierra. Un tema enraizado en las entrañas de la historia del pueblo extremeño. A partir de ahí se podría explicar desde la aparición de pueblos a la desaparición de otros, la diáspora extremeña, modelo de agricultura, rentabilidad agraria, tipo de economía, nivel de empleo, tasa de alfabetización, renta per cápita…

En el libro se afirma, sin ningún género de dudas que: “analizando los datos de Extremadura, nos encontramos con el territorio con mayor presencia de latifundios y con una distribución más injusta de las tierras. Los datos que se deben destacar son:”… deberán asistir a la presentación en sesión de mañana o tarde para conocer esos datos.

 

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HORARIO DE MAÑANA

Conferencia: “Estructura de la propiedad de la tierra en Extremadura”

Presentación del libro: “Estructura de la propiedad de la tierra en España. Concentración y acaparamiento” a cargo de su autor Fernando Fernández.

HORA: 13:00 horas

DÍA: VIERNES 30 SEPTIEMBRE

LUGAR: SALA DE LA AUTONOMÍA. ASAMBLEA DE EXTREMADURA. C/ SAN JUAN DE DIOS. MÉRIDA

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HORARIO DE TARDE

Conferencia: “Estructura de la propiedad de la tierra en Extremadura

Presentación del libro: “Estructura de la propiedad de la tierra en España. Concentración y acaparamiento” a cargo de su autor Fernando Fernández.

HORA: 20:00 horas

DÍA: VIERNES 30 SEPTIEMBRE

LUGAR: CENTRO CÍVICO. CALLE MÉRIDA, 17. ALMENDRALEJO.

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25 de marzo, el verdadero día de Extremadura.

El 25 de marzo quema. A pesar de que han pasado 80 años todavía levanta sarpullidos entre las clases dominantes. Y si quema es porque esa fecha resume la historia de Extremadura pero, sobre todo, porque interpela a nuestro presente.”

Como sociedad madura, los extremeños y extremeñas debemos sentirnos interperlados/as por el porqué del 8 de septiembre, también por el 14 de agosto, 1 de septiembre o 25 de marzo entre otros.
Del debate sereno y la reflexión colectiva debe salir una decisión que represente a la mayoría social extremeña.
Esta es nuestra propuesta.

Artículo:

http://www.eldiario.es/eldiarioex/Marzo-verdadero-Dia-Extremadura_0_496250768.html

Cinco de la madrugada del día 25 de marzo de 1936. Como por ensalmo, en 280 pueblos de Extremadura más de 60.000 campesinos se concentran provistos de azada y demás instrumentos propios para efectuar un deslinde” . Sin hacer ruido apenas, se juntan en las afueras de los pueblos y emprenden el camino hacia las 3.000 fincas señaladas. Se está gestando la ocupación de tierras más multitudinaria que han visto los tiempos. La Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra (FTT-UGT) ha aprendido de la huelga general derrotada en junio de 1934 y ha llamado a extremar la cautela, a trenzar contención y firmeza.

Un grandioso movimiento de labradores sin tierra, yunteros, braceros y jornaleros de toda condición, viene buscando la aurora, quebrando los albores de una nueva época. En el aire tiembla la imperecedera utopía campesina, el sueño centenario de la reforma agraria. Evitad los choques con las fuerzas del orden público. Pero ni un solo paso atrás. Aquí estoy y aquí me quedo” , esa es la consigna. Burros, azadas, arados, puños en alto, gritos de Viva la República: esas son sus subversivas armas. Una conmoción atraviesa Extremadura de punta a punta, como lo hacen el Tajo y el Guadiana. Ese día, ante el asombro de propios y extraños, está floreciendo en el campo extremeño la semilla sembrada durante años de explotación, regada con sudor y hambre.

 

El 25 de marzo ha triunfado. No hay guardia civil suficiente para detener tanto anhelo de justicia, tanta ansia de redención. Una larga resistencia de siglos se condensa en esa jornada de liberación. En Extremadura, desde tiempos inmemoriales, la tierra ha estado concentrada en manos de unos pocos. La Corona, la Iglesia, las Órdenes Militares, la nobleza, la burguesía, los dueños absentistas se han ido pasando de mano en mano la propiedad de la tierra al tiempo que oprimían descarnadamente al campesino, manteniéndolo justo en el límite de la supervivencia. Ahora, en esta primavera insumisa está cuajando la repulsa de generaciones de jornaleros al desafuero hecho ley, al despojo de los bienes comunales, a la mercantilización de la tierra, a la desamortización para gloria de la burguesía. En este marzo de esperanza resuenan las ocupaciones del sexenio revolucionario (1868-1874), el bandolerismo social, la asociación Germinal y el primer Congreso Obrero en la Torre de Miguel Sesmero (1901), los motines del pan, la represión a los rebusqueros, el caciquismo, Castilblanco, los 600 jornaleros extremeños encarcelados en junio de 1934, los incontables muertos, la paciente siembra de otro mundo posible sin explotación donde al fin puedan hermanarse las palabras Tierra y Libertad.

En Extremadura es donde los yunteros se habían convertido en el grupo campesino más politizado de España , escribió Malefakis. O lo que es lo mismo, más consciente, más organizado, más capaz de representar el interés general de la sociedad. La clase obrera campesina de Extremadura se hizo pueblo y le dio la vuelta a la vieja cantinela del extremeño domesticado; como recuerda Víctor Chamorro, donde ponía “ Bienaventurados los mansos porque ellos poseerán la tierra (de arriba) ,  el pueblo inscribió un nuevo rótulo: “ Bienaventurados los bravos que se atrevan a defender su derecho a la tierra (de abajo), porque de ellos será un trozo de tierra arable, pisable, con la que combatir el hambre y con la que cambiar la vergüenza del hambre por la dignidad .

¿Cómo es posible que la inmensa mayoría de los extremeños y extremeñas desconozcan la mera existencia de esta fecha en la que, además, con toda seguridad participaron algunos de sus familiares? ¿Cómo se explica que este hito histórico tan trascendental en la historia de Extremadura y de España no sea objeto de estudio, al menos, en todos los Institutos de nuestra tierra? La respuesta está en el presente. El 25 de marzo quema. A pesar de que han pasado 80 años todavía levanta sarpullidos entre las clases dominantes. Y si quema es porque esa fecha resume la historia de Extremadura pero, sobre todo, porque interpela a nuestro presente.

Porque, ¿qué pasó después del 25 de marzo? Después vino la venganza de los señoritos,  el golpe militar, la sangre corriendo a borbotones en la Plaza de Toros de Badajoz, el plan de exterminio de todos los que habían osado participar en las ocupaciones y asentamientos. Como ha explicado magistralmente Francisco Espinosa, las ocupaciones campesinas, lo que él ha llamado la primavera del Frente Popular, son el vaso que colma los miedos y el afán de represalia de las clases dominantes. Por si quedaba dudas, Franco se instala en el Palacio cacereño de los Golfines el 26 de agosto de 1936 y es allí aclamado como jefe de Estado.

Hay que dar un escarmiento que llegue a la décima generación”, afirman sin rubor. La alianza de heraldos, caciques, tricornios y bonetes impone una represión brutal. La nueva situación “ supone tal abismo que sólo puede ser percibido como la materialización de un nuevo modo de vida creado específicamente para seres considerados inferiores y carentes de todo derecho .  Tras la derrota, vuelven el cortijo, el “a mandar que para eso estamos”, Azarías y Paco el Bajo, la humillación como cotidianidad para el campesino.

Y después del genocidio político, el genocidio social. Represión, colonización y emigración son las tres palabras que resumen los 40 años de dictadura en Extremadura. El Plan Badajoz lavaba la cara al régimen pero fortificando los intereses de los terratenientes. Y al pueblo llano se le condenaba a coger la maleta. Entre 1950 y 1977 emigraron de Extremadura 645.000 personas, es decir, el 45% de su población; de esos emigrantes, la mayor parte tenía entre 20 y 40 años. Este éxodo de miles de jóvenes hundió aún más en la pobreza y el subdesarrollo a nuestra tierra.

La transición democrática no hizo frente a las injusticias estructurales. El saqueo de Extremadura continuó por otros medios. Los herederos del orgulloso terrateniente de la autarquía se convirtieron al neoliberalismo o al social-liberalismo, pero eso sí, pasando a ser los principales beneficiario de las subvenciones comunitarias.  A pesar de los conatos de lucha popular (Valdecaballeros, movimiento obrero, jornaleros), las clases dirigentes pudieron renovar sus élites sin grandes trastornos. Y el sueño de la reforma agraria se enterraba con paletadas combinadas de PER, reconversión agraria y “feroces” amagos mediáticos de expropiación por parte de la Junta. Un nuevo clientelismo político que tomaba el relevo al veterano caciquismo, acompañaba a la modernización económica que, en lo fundamental, mantenía intactos los pilares de las relaciones de propiedad y de dominio.

Justamente una de las mejores expresiones simbólicas del gatopardismo en Extremadura, del que todo cambie para que nada cambie,  fue la fecha elegida como Día de Extremadura. “¿Se le ha aparecido al presidente de la Junta de Extremadura la Virgen de Guadalupe?” preguntó con sorna el diputado comunista Manuel Parejo ante el anuncio sorpresivo de la fecha impuesta por Ibarra. Mientras que en Andalucía se entronizaba el 28 de febrero, momento de afirmación del pueblo andaluz frente al gobierno central o en Castilla-León se elegía la referencia de los Comuneros de Villalar, en Extremadura se hacía coincidir el Día de la Comunidad con la tradicional peregrinación al Monasterio de Guadalupe, mezclando lo religioso y lo político, seleccionando así uno de los emblemas preferidos de los resignadores y del nacional-catolicismo.

Y llegamos a nuestros días. Hace unas semanas se hacía público que el jeque árabe propietario del Manchester City, Mansour bin Zayed, es el nuevo propietario de la Rusal, una finca de 8.200 hectáreas en el término municipal de Valencia de las Torres. Ya se sabe: en Extremadura la tierra sigue siendo “ para las ovejas, los caballos, las rehalas, los toros de lidia y los cerdos ajenos. Para el jornalero sólo tierra estrecha y la diáspora de sucesivas extremaduras trashumantes” (Víctor Chamorro).  Y mientras tanto, una nueva oleada de emigración se inicia en nuestra tierra.

Ante nosotros, una nueva acumulación de capital basada en el despojo de las clases populares a la que llaman neoliberalismo o austericidio. Pero ante nosotros también el despertar del pueblo, la posibilidad de un cambio real, por primera vez en décadas. Y es ahí donde brilla, como un recuerdo en un instante de peligro, la memoria del 25 de marzo. Una fecha que nos habla del orgullo, del empoderamiento y del coraje de un pueblo, que crea identidad extremeña.  Que resume la lucha de las generaciones de Extremadura contra la explotación, la servidumbre y el subdesarrollo. Que nos dice que ha de cumplirse “la voluntad de la Tierra que da sus frutos para todos”. El 25 de marzo es la Laguna de Ruidera de la historia de Extremadura, su momento más alto. Ese día germinó la semilla de la dignidad extremeña, regada por el esfuerzo diario y el coraje continuo de quienes no forman parte de la historia “oficial” de Extremadura.

Una luz cegadora llega hasta nuestros días. No es historia, es presente, es tiempo-ahora, es pasado de lucha en el que encender la chispa de la esperanza. Sí, “ existe una cita secreta entre las generaciones del pasado y la nuestra , como decía Walter Benjamin. Y en Extremadura la cita secreta inapelable entre las generaciones de oprimidos de ayer y de hoy se llama 25 de marzo. Ha llegado la hora de reclamar que éste sea el nuevo Día de Extremadura.

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La P.A.C. de PP y PSOE está acabando con el campo extremeño.

Lo hemos denunciado en repetidas ocasiones tanto en sede parlamentaria como allí donde requerían nuestra presencia. La P.A.C. (Política Agrícola Común) que defienden el Partido Popular y el PSOE ataca gravemente a los pequeños agricultores/as y ganaderos/as. Ahora los datos lo están confirmando.

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En el año 2015 se eliminaron a los perceptores de 100 euros o menos, en 2016 tampoco la cobrarán los beneficiarios de menos de 200 euros y en 2017 se eliminará a los perceptores de menos de 300 euros. Esto hará que de los más de 30.000 pequeños agricultores que recibían la PAC hace dos años actualmente sean apenas 19.000 quienes que la cobren este 2016. Esto se verá agravado el año que viene con la eliminación de los que cobren 300 euros o menos. El recorte, como siempre por desgracia, se hace a los de abajo.

Este vídeo de hace más de dos meses es una muestra más de nuestro trabajo para que la Junta de Extremadura plantee las alternativas que les proponemos en defensa de la renta agraria de las pequeñas producciones.

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Nosotros/as tenemos muy claro qué modelo agrario queremos para Extremadura que es el de los pequeños agricultores/as y ganaderos/as, el que crea empleo, fija la población, produce alimentos de calidad y es sostenible en el tiempo. La Junta de Extremadura tiene muy claro que ese no es su modelo.

Habrá a quién la noticia del diario HOY les haya sorprendido, pero a nosotros/as no. Lo que nos sorprende es que los jornaleros y jornaleras y los pequeños/as productores/as sigan votando a quien les empobrece año tras año.

Seguiremos peleando duro para mejorar la vida de quien trabaja la tierra.

Ver en Facebook: 

https://www.facebook.com/EugenioRomeroBorrallo/videos/853300034807233/